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Agustín Pontura

PROFESORES

Escribir código genera creatividad

Agustín Pontura es docente de Programación Multimedial IV, además es parte del colectivo Arcade con quien llevó a cabo el documental “Videojuegos sobre ruedas”.

Agustín Pontura, Desarrollador de videojuegos

Asignaturas: Programación Multimedial IV

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Quiero que me cuentes acerca de vos, ¿cómo comenzaste a trabajar en programación y diseño de videojuegos? 

Estudié Diseño de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires, pero ese no es el principio de todo. Comencé programando de chiquito, mi papá era arquitecto y cuando fue el auge del Autocad se compró una compu para usar esos programas. Finalmente no le sacó mucho el jugo y la computadora quedó ahí. La empezamos a usar con mis hermanos y comenzamos a entender que podíamos hacer cosas. 

Empecé a escribir código a los 9 años y con mis hermanos empezamos a hacer juegos antes de siquiera tener videojuegos. Los hacíamos y los jugábamos. 

Me gustaba mucho programar y entendí el potencial que tenía eso de poder hacer tu propio software, que tenga funcionalidad y te entretenga.  

Cuando era chico existía esa dicotomía humano/software y se había instalado la idea de que la computadora nos iba a arruinar, mi mamá adhería a esa idea y nos incentivaba jugar al aire libre, a hacer otras cosas. Se opuso bastante a la computadora así que no fue fácil acceder a la programación y lo hacíamos un poco a escondidas; llegó un punto que me dejaron de comprar computadoras y comencé a hacer otras cosas. 

Me enfoque en lo artístico y social y ahí fue que empecé a estudiar Diseño de Imagen y Sonido en la UBA pero después tuve una materia llamada Multimedia y el profesor nos dio como proyecto programar un Ludo y ahí recordé lo placentero que era programar y el poder que tenía al hacerlo. No tardé en volver a hacer mis primeras piezas de software y ver cómo había cambiado todo, por ejemplo cuando era chico grababamos los juegos en cassettes y ahora existía Windows, mouse, era todo nuevo para mí. 

Terminé la carrera y comencé a  trabajar como diseñador en una empresa, pero yo estaba en los bordes porque era diseñador de imagen y sonido no diseñador gráfico; ahí me empecé a vincular con programadores y al poco tiempo ya estaba programando. 

Después conocí los mundos virtuales y volví a conectar con los videojuegos, vivía con un grupo de amigos y nos dimos cuenta que existía el Second Life y un montón de mundos virtuales donde vos podías armar tus personajes y chatear con gente de todos lados. Para nosotros fue increíblemente revolucionario el tema de los mundos virtualizados, me interesaba. Era realmente mágico, eran reglas creadas por programadores. 

Videojuegos sobre ruedas

Esta pregunta me lleva inmediatamente a conocer más sobre el proyecto “Videojuegos sobre ruedas”, ¿cómo surgió el proyecto? 

Es un poco larga la historia y voy a tratar de resumirla. Con un grupo de personas hace 5 años hacemos arcades, “muebles con computadoras adentro”; el hardware y el software lo hacemos todo nosotros. Un poco inspirado en un grupo llamado Videogamo, vi que hicieron juego llamado “Nave” y que un grupo había hecho un mueble con un juego adentro; entonces pensé que nosotros teníamos que hacer lo mismo. Tenemos que hacer un mueble con juegos y presentarlo en lugares. Recuperar esa magia de espacio físico con arcades, de interactuar, de ver cómo juegan otros, ver las estrategias. Queríamos recuperar lo físico de jugar, de verle la cara a los otros

Cuando empezamos a hacer esas máquinas; teníamos dos, tres, cinco, siete y empezamos a moverlas todas juntas. Comenzamos a hacer fechas, es decir llevarlas a diferentes lugares y nos autodenominados Colectivo Arcade. 

El año pasado hubo una convocatoria del INCAA de hacer un documental sobre videojuegos en Argentina y nosotros teníamos esta idea media loca de tener un colectivo y llevar los arcades a diferentes lugares del país, de salir a la ruta con los arcades.

Así que cuando salió la convocatoria le propusimos la idea a la productora audiovisual Mulata para darle forma y salió el proyecto. Ellos hacían los guiones y a partir de ahí salió el documental. Teníamos fecha de salida, itinerarios de los lugares que íbamos a visitar, éramos como una especie de actores. 

¿A qué lugares del resto del país fueron? 

Teníamos pensando una vuelta más grande de la que realmente hicimos pero pudimos ir a en Rosario, Santa Fe, también fuimos a Villa María y Córdoba capital. Fue un roadtrip todo de corrido, teníamos un itinerario que cumplir, fue intenso. 

En Santa Fe estuvimos en un instituto de menores, esa fue una experiencia muy fuerte. Pusimos el colectivo en el patio. Los chicos estaban encantados con la experiencia. Fue muy bueno y nos trajimos un juego desarrollado por los chicos que ahora se puede jugar. Era una creación de los chicos que estaban ahí dentro y pudimos sacarla para que otros la puedan conocer. 

Videojuegos sobre ruedas

¿Cuáles fueron las repercusiones que tuvieron con este documental? 

Cuando terminó el proyecto nos fuimos de vacaciones e hicimos una fecha en Tecnópolis y ahí pasó un montón de gente. Después comenzó la pandemia y eso nos cortó todo.

Más allá de hacer videojuegos, también sos docente en Maimónides. ¿En qué materias estás y cuál es el abordaje que le das? 

Cuando me llegó la propuesta de dar clases en Maimónides me gustó porque es una carrera de Multimedia. Soy docente de Programación Multimedial IV y quise recrear parte de la experiencia que yo tuve con mi profesor de Multimedia y que me llevó a la programación. 

Para mí la programación es una forma de ampliar herramientas, el programa es el que las hace. Entonces si vos podés escribir tus propios videojuegos, vos tenés las herramientas. Yo veo la programación como algo creativo, una manera de expandir la creatividad en las cosas que hagas, le des otro vuelo. Lo encaro como una manera de ampliar las posibilidades, escribir código genera creatividad. 

La cursada tiene un formato de taller y lo que trato de hacer es bajar todas las ideas a tierra, porque la programación puede ser una cosa muy abstracta. El conocimiento va fijándose en pequeñas dosis, en cada cosita que aprendes y aplicas en un proyecto puntual. Así que la dinámica de taller creo que les sirve a ellos y a mi, escucharme hablar cuatro horas no me parece productivo.

El año pasado hicieron un workshop en Artmedia llamado “Construir un videojuegos jugando”, ¿en qué consistió? 

La idea de hacer ese workshop nació en el proyecto de “Videojuegos sobre ruedas” cuando estábamos en Córdoba. Lo dimos en Villa María y había chicos desde 7 hasta 30 años y la verdad que se entusiasmaron; la experiencia fue tan buena que quisimos repetirla en Buenos Aires, se lo propusimos a los coordinadores de Artemedia y les pareció bien.

El objetivo del taller es atravesar toda la experiencia de creación de videojuegos desde la hoja en blanco hasta tener un juego terminado. Básicamente lo que hago es darles input con un joystick y de a poco les voy agregando indicaciones; que aparece una moneda de oro y otra más y después aparece un obstáculo y ahí se empieza a complicar la historia y en un momento cambia todo y se hace multiplayer. Entonces ves quien coopera más, quién es más competitivo y ahí ya tenés un tercio del juego. Comenzas con un cuadrado negro y terminas en algo muy complejo; básicamente en cuatro horas atravesas toda la experiencia de desarrollar un videojuego. 

El objetivo de este workshop es el de demostrar que las cosas no son tan difíciles como parecen. Muchas veces pensamos que el código es para gente iluminada que sabe montón de matemáticas y no tiene nada que ver con eso. Se trata más que nada de usar el ingenio y mandarte a hacer cosas. 

¿Por dónde deberíamos comenzar si queremos programar? 

Tenemos que entender que programar es algo muy general. Entonces yo les diría que sepan que es lo que quieren hacer para poder enfocarse en trabajar en esa tecnología. Hay muchas cosas por aprender y es mejor empezar con cosas concretas. 

Conocé más sobre “Videojuegos sobre ruedas”: 

Videojuegos sobre ruedas

Mirá el portfolio de Agustín:

http://www.pontura.com/