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Ayelén Santamaría

EGRESADOS

«Estudiar en la Universidad fue el inicio de infinitas oportunidades»

Ayelén Santamaría, Licenciada en Tecnología Multimedial de la Universidad Maimónides, nos cuenta cómo convirtió un proyecto creado en las aulas en un emprendimiento real. El trabajo en equipo, la búsqueda de financiamiento, la implementación del proyecto y el desarrollo.

Ayelén Santamaría, Licenciada en Tecnología Multimedial

Tesis: “Codificando experiencias: Sobre la discapacidad visual, nuevos soportes digitales de comunicación, percepción y experiencia del usuario”

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Contame un poco acerca de vos.

Soy Ayelén Santamaría, profesora y ex-alumna de Maimónides. Hace 3 años trabajo en Mercado Libre como diseñadora UX pero previamente pasé por Garbarino y Despegar.com donde comencé mi carrera profesional. También hago trabajos freelance porque creo que es sano mantenerse en el mercado y entender un poco lo que los clientes buscan, además es divertido trabajar en un proyecto puntual y no en lo que hacemos todo el día porque te da otro expertise y te mantiene la mirada atenta a otras cosas. 

 

¿Qué materias das en Maimónides y cuáles son tu abordaje con el trabajo de los estudiantes? 

Actualmente estoy dando Producción digital II para segundo año, pero también participo de charlas y talleres para otros años de la carrera.

Cuando preparo mis clases y me paro frente a los chicos siempre trato de recordarme a mí misma como estudiante. Trato de no perder el foco de que nuestra carrera es muy vertiginosa y la tecnología es muy cambiante. Quiero que tengan una sensación de realidad y prepararlos para el mundo laboral, intento mostrar cómo se trabajan ciertas dinámicas y procesos y que puedan experimentar estos métodos de trabajo. 

Busco que no se lleven solamente algo teórico y abstracto ya que hay una delgada línea entre solamente aprender y aprender llevándose una herramienta para aplicar en el mundo laboral.  

Siento que la clase tiene que ser práctica, justamente mi materia es de experiencia usuario así que siempre pienso la manera de incentivarlos y que sea divertido, que salgan a buscar la voz del otro a través de encuestas y que se pongan en los zapatos de otro viendo lo que los rodea. 

 

Los últimos dos años coordinaste el UMAI UX Challenge, ¿de qué se trata? 

El UMAI UX Challenge es un hackatón educativo que diseñó uno de mis colegas docentes Manuel Mayayo, él en su tesis de grado propuso al hackatón como una plataforma educativa. En lo concreto se trató de un espacio que nos permitió salir de la estructura áulica y junto con el resto del equipo docente tratamos de crear una actividad para que estudiantes de escuela secundaria tengan una experiencia real y que puedan estar expuestos a los desafíos que se proponen en la industria UX. Para que esto suceda organizamos charlas con profesionales, reunimos un equipo de mentores que venían a compartir su conocimiento y acompañar a los chicos en el desarrollo de sus proyectos. 

Si bien se trató de una competencia donde los diferentes equipos tenían que traer la mejor propuesta, se generó un espacio de camaradería y aprendizaje entre los equipos y entre los chicos y sus mentores. Se respiraba armonía y no había tanto la tensión de una competencia sino que había más ambición; ganas de saber y aprender otras cosas. 

El nivel de compromiso fue total, nosotros teníamos una plataforma llamada Slack para que los estudiantes se relacionen con mentores y había un intercambio constante. Los jurados eran personas muy calificadas y las presentaciones de los chicos tuvieron un nivel fuera de lo esperado. 

 

¿Cuáles son los aprendizajes que te dejo el UMAI UX Challenge? 

En primer lugar me dejó la reflexión de que hay que acercarse a los chicos desde otro lugar, las experiencias donde un profesor que se para y explica y el alumno tiene que absorber información ya no funcionan. Los chicos están inmersos en este mundo y traen un montón de conocimiento y cosas para compartir y nosotros como profesores tenemos que darles las herramientas para que ellos puedan procesarlas, explotarlas y potenciarlas. 

También que ya no hay un único camino para poder dedicarse a esto y con la hackatón comprobamos que eran chicos con diferentes intereses y motivaciones pero que todos iban  empujando hacia el mismo lado. La educación cambió y tenemos que ser más rápidos y precisos para lograr que los chicos confíen y se sientan cómodos en avanzar con sus ideas. 

 

Fuera de tu rol de docente, sos diseñadora UX en Mercado Libre. ¿Cuál es el día a día de tu trabajo? 

Por mi rol ya no diseño tanto sino que tengo a cargo 5 duplas y cada una lleva adelante un proyecto. Tengo muchas reuniones para estar alineados y retroalimentar las visiones, somos muchos así que esta bueno estos espacios de intercambio para poder hacer un cruce de información y propuestas donde todos puedan opinar y aportar desde los proyectos en los que están trabajando.

Después tengo reuniones con diferentes áreas como la de Producto, que nos ayudan a crear los productos y entender un poco las funcionalidades y los alcances que tienen que tener, también nos reunimos con los equipos de Marketing y comerciales para poder estar alineados en las estrategias. Otra área con la que tenemos mucho vínculo son los equipos de Desarrollo, con ellos hacemos el seguimiento de los proyectos que estamos teniendo. 

También nos reunimos con otros equipos de Diseño, somos más de 200 diseñadores y cada equipo se encarga de una parte chiquita; Mercado Libre, Mercado Pago, Mercado Envíos. 

 

Si tuvieras que recomendarles a futuros diseñadores herramientas que deberían tener, ¿cuáles serían? 

Primero que nada necesitas mucha empatía, también tener el don de la comunicación porque no trabajas solo sino con otros equipos y disciplinas. Ese trabajo interdisciplinario es necesario para poder potenciarse y generar resultados positivos. 

Va a sonar raro pero también es importante tener mucha resiliencia para no frustrarse porque trabajamos mucho con la prueba y el error y a veces las hipótesis que tenemos no son las correctas y hay que pegar un volantazo y ajustar cosas. Así que ser resiliente y poder aprender de los errores y no frustrarse es algo clave. 

También tenemos que tener consenso porque como te fui contando en el día a día trabajas con un montón de equipos y personas con diferentes opiniones e ideas. El consenso es el camino más sano como para para poder ubicar a todos en la misma página y sacar lo mejor de cada propuesta y que no se convierta en una batalla.