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Lacrivulpis
Especie: zorro antropomórfico.
Región: continente bajo de América.
Tamaño: 164cm.
Edad: 17
Profesión: cazarrecompensas.
Características: Fuerza: 2 - Inteligencia: 4 - Habilidad: 3 - Suerte: 1
Objetos de profesión: puñal y arco y flechas.
Equipamiento: pequeño bolso para guardar dinero, capa con capucha y botas pesadas (cuando se los quita gana una gran velocidad de movimiento).
Información adicional: adopta postura recta y quieto en lo fuera de misiones. Si está en alguna misión, suele ir con poses y posturas bajas para evitar hacer ruido. Cuanto más mínimo necesite ser, se quita las botas. Tiene varias cicatrices que se lo hicieron varias criaturas cuando era niño. Se suele sacudir la cabeza de vez en cuando por picor de sus viejas heridas. Su oreja derecha tiene un corte agujereado.
Background: cuando nació tuvo la peculiaridad de ser extremadamente sensible emocionalmente, característica innecesaria en la especie de zorros. Su debilidad fue la causa de ser abandonado por su familia al no ser útil. Desde niño trató de arreglárselas viviendo luchando solo, contra la naturaleza salvaje, y por las malas fue perfeccionando sus técnicas de caza y sigilo, incluido cómo suprimir su simpatía por otros seres vivos. A medida que fue creciendo haciendo misiones de asesinato, robo y entre otros, suprimiendo sus sentimientos, terminó por olvidar de sus emociones. A sus quince años le encargaron una misión de asesinato y su objetivo Farrozo, su padre, quien se había vuelto líder de una organización de tráfico de órganos. Al año siguiente se encontró con otro niño zorro llamado Zordo, abandonado, y lo adoptó para transmitir sus conocimientos de caza.
Su futura historia aún incierta: Zordo traiciona a Lacrivulpis por beneficio propio y es asesinado por el mismo zorro quien lo adoptó. Lacrivulpis vuelve a ser solitario por unos meses hasta que se cruza con un religioso, en una misión, y le pregunta cuál es su motivación para vivir. Aquella misión le deja dudas a Lacrivulpis y empieza a fallar sus siguientes misiones. En un encargo encuentra respuestas a las preguntas de su vida y vuelve a cumplir con éxito sus cometidos. Desde que resolvió sus cuestiones existenciales vuelve a recuperar sus sentimientos perdidos de poco a poco.