Huecos estratégicos, pistas migratorias, enlaces emocionales
En la narrativa transmedia, contamos una historia. En general, la de un mundo y sus protagonistas, lo que llamamos universo narrativo. Para contar esa gran historia que abarca todo un mundo, creamos historias sueltas. Estas pueden tener los mismos o distintos protagonistas. Pueden ocurrir en una época o en varias, pero siempre en el mismo universo.
Las historias sueltas son autoconclusivas. Es posible que sean consumidas en cualquier orden. También que el público consuma todas las que haya disponibles, o sólo algunas. En cualquier caso, el público no tiene acceso a un único medio con toda la historia global del universo. No existe tal cosa (excepto en la documentación del productor general que sólo conocen él y sus colaboradores más cercanos).
Para conseguir información sobre el mundo narrativo, el público debe buscar. Abandona su rol pasivo y se vuelve un cazador de información. A medida que reúne datos, consumiendo historias sueltas en diferentes medios, en su mente va convergiendo esa gran historia universal. Podemos imaginar un rompecabezas que luce más completo cuando más piezas logramos encastrar. Esto es lo que en transmedia storytelling llamamos convergencia.
