El mundo como personaje (lectura)
Usamos la palabra mundo como sinónimo de universo narrativo. Tendemos a pensar en el mundo como una cosa y no como una criatura. Lo vemos como un escenario, un lugar con muebles o montañas, apenas el set donde actúan los personajes; el fondo, el paisaje bonito, los reflectores y la utilería de una obra de teatro. En el formato tradicional hablamos de setting.
El setting es uno de los componentes fundamentales de la ficción. Constituye el elemento narrativo que nos explica el lugar geográfico y el momento histórico en que ocurren los hechos que contamos en una historia. También se conoce como story world, y en nuestro idioma podemos llamarlo «ambientación». Junto al lugar y período en que transcurre la historia, como elementos del setting se incluye el contexto cultural y sociológico así como el tema, los personajes y el estilo visual.
¿Cómo creamos un universo narrativo? Su estructura debe funcionar como contenedor de las ficciones del sistema transmedia. La forma más sencilla es considerarlo como un personaje más, darle la misma relevancia que a un ser vivo. ¡Después de todo, nuestro planeta real está vivo y nosotros encima!
El mundo es un personaje mayor, de un tamaño colosal, pero igualmente complejo. ¡Y vivo! No es la Tierra, es Gaia. El mundo transmedia nace, respira, sufre y se alegra; lo pasa mal y bien, y un día enferma, tiene un accidente o envejece demasiado, recién entonces se extingue.
Lo que le contamos al público es la historia de ese personaje gigantesco. Y lo hacemos a través de sus testigos: personajes en el sentido tradicional que atraviesan un conflicto y, mientras lo hacen, dejan en evidencia el devenir del mundo.
La manera de crear el mundo es tomar como ejemplo a nuestro planeta real, la Tierra. Es el único que conocemos. Recuerde el lector que debemos elaborar la idea de que este es mucho más que un decorado de nuestras ficciones, es un protagonista central. Ha de tener incluso una personalidad que irá definiéndose con cada nueva historia.
Vamos a tomar como ejemplo a un solo mundo o planeta, pero sabemos que puede haber más, o quizás diferentes planos de realidades donde ocurren las historias. Una parte esencial es su forma física: cómo se conforma, cuáles son sus territorios. Si pensamos en la Tierra, podremos imitarla: tiene continentes, océanos, penínsulas, islas; además diferentes zonas como selvas, llanuras y desiertos. Nuestro mundo ficticio puede ser parecido, puede tener o no el mismo tipo de geografía, lo importante es que tenga una variedad interesante.
Esto es lo que dará dimensión al escenario. Asimismo, cada zona geográfica presentará un clima particular, y desde luego atravesará rotaciones estacionales. Vale decir, el mundo ficticio será tan variado y complejo como nuestro mundo real.
Por fin, atravesará cambios geográficos y climáticos a lo largo de una línea de tiempo que corresponde a su período de existencia; es decir, será de cierta manera en el pasado, de tal manera en el presente y en el futuro. Esto es necesario porque da marco a lo que sucede en las historias.
Una pregunta que suele hacerse es: ¿por qué pensar en todo esto si no hace falta todavía, si no surge al escribir las ficciones? ¿No es ridículo o un trabajo innecesario en este punto? La respuesta es: necesitamos diseñar el mundo narrativo ahora, no en detalle, simplemente a grandes rasgos. Los detalles vendrán luego, efectivamente cuando escribimos las ficciones que transcurren en el mundo. Pero bocetarlo ahora permite ser coherentes, un elemento muy apreciado en transmedia. Sin coherencia las piezas encajan mal y todo se percibe como un rejunte de pedazos con parches y no como un todo armonioso. Si sabemos dónde transcurre cada ficción, en qué lugar, época, estación del año, así lo diremos al crear las historias y cuando existan varias, todas serán coherentes en ese aspecto.
Claro que no es el único elemento del mundo que vamos a pensar con antelación a las historias. Dependiendo del género que vayamos a utilizar, el mundo puede tener fenómenos y anomalías, como cuando el espacio y el tiempo sufren alteraciones, algo típico de la ciencia ficción, del surrealismo y de los sueños. Si en cambio queremos un mundo realista, tendremos que ajustarnos a lo que conocemos como nuestra realidad.
Geografía cultural
En paralelo a la creación de territorios y épocas del mundo, atenderemos a su geografía cultural, que es la rama de la Geografía que estudia los elementos, fenómenos y procesos que se producen en el planeta inducidos por el hombre. Si uno observa la superficie terrestre desde el espacio, puede notar que ha sido intervenida. En el lado nocturno se aprecian concentraciones de luz emitida por las ciudades más grandes, a cierta altura son visibles las construcciones humanas, así como la destrucción de algunas zonas. Procede entonces definir quiénes son las criaturas que han transformado el territorio natural del mundo. ¡Algunas de ellas serán las protagonistas de nuestras próximas historias!
Por lo general, tendremos una o más especies inteligentes y varias razas. También especies animales de toda clase, que pondremos a vivir en cada región. Como dijimos, a grandes rasgos, no se precisa armar una lista detallada de especies y sólo pensaremos en las que pudieran ser relevantes o tan raras como para merecer un sitio específico. Por ejemplo, diremos: en esta ciudad del norte existen dos imperios humanos que luchan entre sí desde tal época, o: en el sur aparece cada mil años esta criatura alada que sólo es un mito. Conviene dejar volar un poco la imaginación sin preocuparse demasiado, siempre hay tiempo para corregir. En ese sentido, el acto creativo es una construcción caótica.
Existe una técnica para la creación del mundo, que de tan simple muchas veces pasa desapercibida.
El mapa del mundo
La manera más simple de diseñar la geografía física y cultural del mundo es dibujándola. No tiene que ser un gran mapa, trabajo que, en todo caso, más adelante llevará a cabo un artista. Pero a nosotros nos permite establecer ubicaciones y notas, y literalmente hacer que surja de la imaginación al papel, volviéndose real.
Crearemos territorios, accidentes geográficos, zonas particulares, incluso ríos, lagos y mares, y las nombraremos (aunque sea con nombres provisorios, los que se presenten intuitivamente). También asentamientos, ciudades, caminos y transformaciones hechas por la mano de los seres inteligentes que habitan nuestro mundo en formación.
A partir de entonces, aunque agreguemos elementos, el mapa del mundo será la referencia para posicionar las historias en espacio y tiempo, y también bajo su contexto sociocultural. ¡A no olvidarse de poner una rosa de los vientos! (O sea, los puntos cardinales; siempre son útiles.)
Para ayudarnos a dar variedad a las especies y razas presentes, y sobre todo a las que más nos interesan, las inteligentes, podemos acudir a un par de disciplinas que se dedican a estudiar el comportamiento.
Etnografía y etnología
La etnografía es un término que se deriva de la antropología, puede considerarse también como uno de sus métodos de trabajo; se traduce etimológicamente como estudio de las etnias. Es un método de investigación que consiste en observar y participar de las prácticas culturales de los grupos sociales para así poder contrastar lo que la gente dice y lo que hace (que casi nunca coinciden). En un principio se utilizó para estudiar a las comunidades aborígenes, y actualmente se aplica también al estudio de las comunidades urbanas, personas con trastornos mentales y, en general, a cualquier grupo que quiera conocerse mejor.
Las notas de campo constituyen el sistema tradicional en etnografía para registrar los datos de la observación. Si uno desea entender cómo se comporta cierto grupo de personas, nada mejor que convivir con ellas. ¿Queremos escribir sobre la locura? Visitemos un manicomio. Claro que podemos tomar un estudio etnográfico existente y adaptarlo a los habitantes de nuestro mundo narrativo. No es cosa de trasplantarlo de la realidad a la ficción –aunque es posible– sino de incorporarlo con las variaciones que hicieren falta. Por ejemplo, si queremos hacer ficciones sobre prisioneros y cárceles, la etnografía en ese campo nos permitirá entender e incorporar elementos que de otra forma sería imposible. Es lo que un escritor suele hacer, investigar. Casi todo en la vida tiene un motivo, y si queremos hacer bien el trabajo será necesario entender. ¿Por qué esa persona está privada de su libertad? ¿Qué la llevó a cometer un delito? ¿Cómo se siente ahora, a los tres años, a los diez? ¿Sufre, se acostumbró, tiene ansias por recuperar su vida normal o, por el contrario, teme volver a la sociedad después de tanto tiempo aislado? Son cosas que no podemos saber ni entender sin investigar.
La etnología, en tanto, es la ciencia social que estudia y compara los diferentes pueblos y culturas del mundo antiguo y actual. Algunos la consideran también una disciplina y método de investigación de la antropología. Busca establecer relaciones comparativas entre las características de los pueblos humanos desde diferentes aspectos: la diversidad cultural, el parentesco entre los sistemas económicos de las civilizaciones, la religión, la organización familiar, los sistemas sociales y políticos. Entonces, podemos replicar una sociedad antigua en una moderna, tomar ejemplos de culturas antiguas y aplicarlas a nuestro mundo para que sean creíbles y estén dotadas de la complejidad que tienen en la existencia. Desde luego, otra fuente primordial es la Historia. Nada nos enseña mejor ni nos prepara para el futuro como esta. Todas las grandes producciones le clavan los dientes. Un caso típico es Star Wars, inevitable no ver una alegoría al nazismo en el Imperio Galáctico y sus ejércitos de Stormtroopers.
Fiestas y tradiciones populares
Cuando ya hemos establecido diferentes especies, etnias y culturas en el mundo, se deben sumar las artes y tradiciones populares. Tanto en el pasado como en el presente, son las manifestaciones materiales, artísticas y espirituales, transmitidas y creadas por el pueblo. Ejemplos típicos de ambas son los trajes regionales, las cerámicas de épocas y etnias y los artefactos, en el caso de las artes; y la música, bailes y juegos, cocina típica, tradición oral, religión y magia, en el caso de las tradiciones. Diremos por ejemplo: en este país de guerreros existe la tradición de luchar a muerte al cumplir veinte años como forma de selección artificial.
Estas manifestaciones están presentes en su versión actual en el folklore, que se concreta en las fiestas anuales para celebrar las cosechas u otras como los carnavales. Todas están guardadas como memoria artística, tradicional, de usos y costumbres en los museos etnográficos (o antropológicos) y en departamentos universitarios, como material didáctico para ver el pasado humano. La artesanía actual es el acercamiento más puntual a la cuestión como cultura popular e incluye como artes menores lo textil, la orfebrería, el tallado, la cerámica y la elaboración de alimentos. Cuidado aquí: se trata de que nuestros personajes tengan raíces culturales bien definidas, que pudieren afectar su comportamiento y su personalidad, no de que hagamos ficción folclórica, como mencionamos en el capítulo anterior cuando hablamos de las fuentes de inspiración basadas en América latina y otras regiones. Si concretamos todos estos pasos (no tiene que ser de inmediato, es algo que podemos ir forjando a medida que surgen las ideas o las nuevas ficciones) estaremos haciendo bien el trabajo: nuestro universo narrativo tendrá una profundidad tal como para permitirnos desarrollarlo todo el tiempo que haga falta y con la necesaria coherencia para no sacrificar la calidad del contenido.
Lingüística
Es el estudio científico tanto de las lenguas naturales y de aspectos relacionados con estas como de su evolución histórica y su estructura interna. Muchos autores crean lenguas ficticias para sus personajes o para la comunidad a la que pertenecen. Casos reconocidos son el lenguaje «klingon» de Star Trek y el «élfico» de The Lord of the Rings. Que los habitantes de ciertas áreas hablen una lengua especial –o un dialecto– también aporta profundidad al universo narrativo. Es ideal que cada tipo de personaje sea muy diferente.
