¡Esta es una revisión vieja del documento!


Cuando las emociones opuestas se cruzan


—Que me mandes a ir hasta el bosque de Tamárhu significa que tiene alguna seguridad alta, ¿no es así? —responde el zorro cazarrecompensas— qué gracioso, robarle al que te saqueó algo que le pertenece a tu familia.

—Sí, hay unos soldados que defienden el área. Como puedes ver… No tengo experiencia peleando. Necesito ayuda. Te lo ruego.

Lacrivulpis acepta la solicitud de la mujer a cambio de una gran suma de dinero y parte hacia el punto mencionado.

Llega al punto de su misión y espera a que caiga la noche, para poder escabullirse con más facilidad en el bosque.

—Estas personas que ha dicho la señora están muy bien entrenados —Lacrivulpis piensa en voz alta.

Cuando la perla brillante del cielo nocturno se hace presente, el zorro pone su plan en acción. En la zona marcada rodeada por árboles y soldados, Lacrivulpis se quita las botas para poder moverse en las ramas de las plantas altas sin hacer el mínimo ruido.

—Siento como si alguien nos observara… —dice uno de los soldados.

—Tus sentidos no nos fallan… ¡Todos alertas! Muy probable que alguien esté cerca —el que aparenta ser el líder de la tropa da órdenes.

El cazarrecompensas preparado para entrar con sigilo, saca su arco y lo tensa con una flecha, apuntando al hombre más alejado del resto.

—Ese sonido… —se percata otro soldado.

En un instante, el dueño de esa voz fue asesinado por la flecha en el instante sin que el grupo se dé cuenta.

—Hey… —otro hombre se acerca al cadáver sin darse cuenta— ¿Estás bien?…

Apenas apoya su mano en el hombre del recién cazado, el cuerpo se cae.

—¡PELIGRO! ¡UNA BAJA!

Incapaces de defenderse, el zorro salta rápidamente de un árbol a otro lanzando flechas, asesinando a todos ellos. El perímetro rodeado se tiñe de rojo. Observándose desde arriba parecía una pintura ensangrentada triste. El zorro se vuelve a poner las botas y se adentra en el lugar prohibido de la selva. Lacrivulpis pasa de largo su sendero sin sorprenderse de lo que está viendo. Árboles brillantes únicos.

—Según ella por ahí debería estar… —dice el zorro.

En una pisada, el paisaje cambia desde el pasto hasta el cielo incluido. Los colores brillantes pasan a ser rojo vivo y el cielo se torna de humo gris. El olor a quemado es tan fuerte que marea a cualquiera respire. El cazarrecompensas reacciona ante este ambiente tapándose la nariz con su bufanda.

—¡Nrg! ¿¡Qué está…!?

Explosiones. Muchas explosiones. El bosque raro se está incendiando. Lo que era verde se convirtió en rojo.

—Brillante —Un pensamiento desconocido.

—¿¡Quién anda ahí!? —exclama el zorro.

—Synphas.

—¿Qué…? —Lacrivulpis se gira hacia el origen de la voz y se da cuenta que es una forma de vida única que nunca vio antes.

—Tus ojos —el experimento fallido se acerca hacia el zorro por sus ojos sin alma —tu mirada me llama la atención.

—Son comunes —el zorro empieza a dar hacia su objetivo —no tengo tiempo que perder.

Synphas no habla con su voz, sino que se comunica telepáticamente con Lacrivulpis.

—Ojos comunes que se tornaron de oscuridad total —extiende su cola hacia el cazarrecompensas y detiene sus pasos.

—Debo irme —los ojos del vulpino arden de vacío.

—Soy Synphas —extiende su cola hacia él y detiene sus pasos —¿Tu nombre?

—No es tu asunto.

—Lo es. Todo lo que brille o me llame atención… Es mi asunto.

Sus filosofías se cruzan. Un ser que se deja llevar por las emociones y el otro que reprime sus sentimientos. Ambos se miran los ojos opuestamente, bajo el mar de estrellas de la noche, rodeados del fuego vivo. Cualquiera pensaría que es un paisaje de dos naciones en guerra.

—Tus ojos aún expresan sentimientos. Puedo ver un brillo.

Ambos tuvieron un pasado duro. Ambos llevan una forma de ver la vida diferente. Cualquier pensaría que estaban destinados a encontrarse. ¿Volverán a cruzarse en un futuro? Solo el sol lo sabe.

—Synphas —el cazarrecompensas se dirige a su hermano de la casualidad por última vez antes de irse —vivir también significa perder.

Ambos se entienden con la comunicación visual. Su conexión de lo opuesto los hizo comunicarse rápidamente.

—Ve. Cumple tu misión —dice el experimento fallido que abre una ruta, separándolo de fuego con su mente —nos volveremos a ver.

—Lacrivulpis —el zorro se presenta como despedida.

El zorro se lanza a buscar su objetivo encargado en lo más profundo del bosque infernal. Synphas se queda observando el pasto rojo brillante.

Donde las cenizas vuelen, volverán. Donde los sentimientos vayan, volverán.

Menos lo que se perdió viviendo.

Última modificación: le 2020/12/28 18:52