====== Flujo inverso ====== “Eehhh, perdonenme. Estaba experimentando con vías de ma..” “No me importa. Ya hablamos sobre tus benditas explosiones. Especialmente de las nocturnas.” “... lo siento. No volverá a ocurrir.” El muchacho se veía realmente arrepentido de sus acciones. “Lo mismo dijiste las otras 13 veces, y eso es sólo en lo que va de este mes. Estamos en una guerra. ¿Qué tiene que pasar para que tomes conciencia de esto? Gelid podría atacarnos en cualquier momento y nosotros discutiendo por explosiones dentro de nuestro propio campamento. Lo digo en serio: Que sea la última vez.” El general estaba erguido frente al muchacho que disponía de casi la mitad de su tamaño. “Basta. De. Explosiones.” “... si señor.” El jóven llevó su mano a su frente y realizó un saludo militar. El comandante de la Resistencia Gelidiana observó al muchacho llamado Durr por unos segundos más antes de dar media vuelta y regresar a su carpa. La Resistencia Gelidiana era el nombre autoasignado de los habitantes de Gelid cercanos a los bordes que se oponían a la conquista por parte de ésta. Muchos los llamaban simplemente “traidores”, sin embargo. Durr era un joven de 19 años con afinidad para la magia de tierra, aunque eso no significa que era un gran mago, o siquiera uno normal. La mayoría de los magi de tierra son capaces de moldear castillos de 20 metros en un par de horas o causar sismos de potencia 4, mientras que el apenas si podía mover rocas incrustadas en el piso. Su única habilidad extraordinaria era su manejo fino de materiales como arcilla o metales de grado bajo (cobre, hierro, estaño). Su única contribución militar consistía en la producción de armas y comodidades para las carpas de guerra (que eran en realidad casas construidas por magi de tierra), por lo que nadie comprendía por qué el comandante le tenía tanta paciencia. “¿Por qué habrá fallado esta vez?” se preguntó Durr. Sin importar su falta de talento, a Durr siempre le fascinó la magia. La capacidad de tantas especies de controlar fenómenos alrededor de ellas le resultaba simplemente increíble. Desde que tenía memoria se había preguntado cómo funcionaba la magia. ¿Cómo lo hacemos exactamente?¿Tiene condiciones?¿Por qué algunos somos mejores que otros con ella?¿Por qué distintas especies tienen distintas afinidades? Todas estas eran preguntas que ya existían. Preguntarse cómo funciona la magia es como preguntarse cómo funcionan tus brazos o piernas: uno no está exactamente seguro cómo se mueve desde que uno piensa moverlo hasta el movimiento de la extremidad en sí, pero es sin embargo capaz de realizarlo con una precisión increíble. La magia es igual. La disposición de los elementos a colaborar es casi palpable para un magi. Sin embargo Durr odiaba el concepto de “magia”. Ese es el nombre que se le da a las cosas que simplemente no comprendemos. En la antigüedad se creía que la barrera de Zoro existía por arte de magia, pero ahora sabemos que es proveniente de un ser inmensamente poderoso. La lluvia solía considerarse magia, y aunque es posible causar lluvia con magia de agua, sabemos que es simplemente agua que se evapora, forma nubes y vuelve a caer. Era su firme política que ningún ser funciona por arte de “magia”. Existe un modus operandi para cada acción o pensamiento, sostenía Durr. Y tenía razón… hasta cierto punto. Durr había realizado un progreso significativo en descifrar cómo un magi canaliza su magia. Si uno imagina energía en una parte específica del cuerpo, las sensaciones de esa parte se agudizan. Este proceso en un magi controla el flujo de mana. Muchos magi practican calmar el pulso de su corazón, porque la calma ayuda a concentrarse y visualizar su flujo más claramente. También es sabido que el mana existe en los elementos, en algunos casos es tan potente que afecta el flujo de los seres y elementos alrededor de ellos. Estos materiales con mana potente son conocidos como piedras mágicas, y son muy comunes a lo largo de Amalgama. Estas piedras también son, desgraciadamente, el motivo de las explosiones que Durr causaba. Manipular fuentes potentes de mana hacía que la interacción del maná con el flujo de seres cercanos fuera mucho más fácil de captar, pero al mismo tiempo si el flujo interno de una piedra mágica es interrumpido, el maná se apila y explota. Y las explosiones mágicas no son simples de controlar como las explosiones basadas en combustión. Las piedras mágicas explotan cuando maná externo interrumpe el flujo interno de la piedra. Al explotar, la piedra libera maná. Adivinen que pasa si el maná proveniente de la explosión interrumpe el flujo de maná de un ser vivo. No es un tema gracioso. “Estaba estable hasta que..” Durr estaba ensimismado, perdido en su pensamiento. Manipular arcilla era diferente que manipular hierro. Manipular hierro era diferente que manipular cobre. Diferente, pero similar. Durr corrió hasta su carpa, aislada 30 metros bajo tierra para que cualquier incidente que pudiese ocurrir no tuviera un impacto extremo en el resto del campamento. Al ser explosiones de maná, los alrededores y el laboratorio en sí estaban casi intactos. Durr caminó hasta la mesa y agarró un pedazo de hierro. Cerró sus ojos. “Su flujo es muy diferente al mío.” pensó Durr. Durr se puso a juguetear con el pedazo de hierro, manipulando y cambiando su forma mientras pensaba. “Sin embargo ahora se siente como una parte más de mi cuerpo”. Silencio. Su cuerpo. Al sentir el flujo del hierro, no estaba prestando atención a su cuerpo y flujo. Solo en el hierro. Sin embargo al concentrarse en su propio flujo, perdió la capacidad de manipular el hierro. “Se reacomoda.” Manipular elementos cansa, osea que hay un esfuerzo por parte del cuerpo del magi. “Podría ser...” Durr estuvo intentando sentir su flujo mientras manipulaba el hierro toda la noche, pero fracasó en todos sus intentos. “Es un flujo diferente pero similar al mío.” Era casi… “Inverso.” Tenía sentido. Por eso era fácil manipular estos materiales. Los flujos son opuestos, pero al ser opuestos es increíblemente fácil invertirlo. Es mucho mas fácil invertir un patrón que aprender uno completamente diferente. “Por eso existen afinidades” Diferentes seres, diferentes elementos. Diferentes flujos. Durr agarró el hierro y se concentró en el flujo una vez más. El hierro cambiaba a su merced, como siempre. Analizó el flujo del hierro y trató de sentir el suyo. El hierro dejó de reaccionar. Durr cerró los ojos e imaginó su flujo completamente al revés. Sintió su mano caliente. Al mirar observó al hierro… derritiéndose. Fue increíble… hasta que se dio cuenta que tenía hierro fundido en su mano. El dolor lo hizo desmayarse tras unos minutos de agonía. Al despertar observó su mano completamente cubierta en hierro. Sin embargo… no dolía. Trató de recordar lo que había pasado. “Invertí mi flujo, y el hierro...” Durr tembló al recordar el dolor. Sin embargo, no parecía haber quemaduras internas. ¿Cómo era posible? Durr intentó moverse, pero su mano comenzó a doler muchísimo. El dolor era constante ahora. No mostraba señal de irse. ¿Por qué no dolía hasta que intenté moverme? Durr intentó manipular el hierro y quitárselo de la mano… y se arrepintió al instante. El hierro intentando moverse casi le arrancó la mano recubierta en él. Durr dejó de manipular el hierro y el dolor en su mano regresó. Se sentó, agonizando. “Tengo que fundirlo para sacarlo de mi mano.” Pensó Durr. Sin embargo al invertir su flujo… el dolor desapareció. Más extraño aún, sintió que su mano era más fuerte que nunca. Al observar su mano… vió una mezcla de carne y hierro. y cada parte se movía perfectamente. Durr sintió el hierro como parte de su cuerpo, y como se ajustó al flujo. Imaginó el hierro despegándose de su mano, y esto hizo. El hierro se derritió y formó una bola que flotaba encima de la mano… severamente quemada pero, increíblemente, no destruida. “Esto es… Increíble.” Dijo Durr. El hierro no contenía nada de su cuerpo, pero su flujo estaba sincronizado con el hierro. Durr revirtió su propio flujo a su estado normal, y el hierro se sincronizó a su flujo. El hierro comenzó a condensarse hasta ser una esfera 100 veces más pequeña de lo que era hace solo unos segundos, y cayó un la palma de Durr. Sintió la pequeña esfera de hierro en su mano y se dió cuenta que podía sentir su mano… desde la esfera. Durr podía sentir desde la esfera. “Es casi una parte de mi cuerpo.” Al decir eso, la piel de su mano se fundió con la esfera, y quedó incrustada en el medio de su palma. Durr notó una cosa más. No era sólo la esfera lo que sentía. Podía encontrar todo el hierro en el campamento si hubiese querido. Y no solo encontrarlo. Sentía que era capaz de cosas impensables para cualquier magi de tierra. Pensó en su flujo una vez más. “Si esto funciona, soy un genio.” Hierro de la bola en su mano comenzó a flotar frente a él. La bola parecía una fuente infinita de hierro, Durr podía sentir lo increíblemente densa que era. Hierro fundido comenzó a flotar frente a él, formando un dibujo de su cuerpo y del flujo dentro suyo. Y esto no requería ningún tipo de esfuerzo. Durr imaginó esta imagen regresando a la bola, y exactamente esto pasó. lo que es más, sintió que la imagen con ese flujo en particular estaba grabado en la esfera ubicada en su palma. Era incapaz de olvidarlo ya que ese dibujo siempre formaría parte de la bola en su mano, la cual Durr sentía como parte de su cuerpo, o mejor dicho, de su cerebro. Un estruendo lo interrumpió, seguido de una sacudida en su laboratorio bajo tierra. “Gelid.” Durr pensó enseguida, y salió corriendo hacia el campamento. Sin embargo al llegar, encontró a sus compañeros masacrados, y al comandante de rodillas frente a un hombre cubierto en armadura. detrás de este hombre estaba un ejército que se expandía hasta el horizonte. Un ejército que usaba una insignia con un copo de nieve rojo. “Este es el destino de los traidores, Jarko.” Dijo el hombre en armadura al comandante del campamento, riendo. Tras unos segundos, se dio cuenta de la existencia del joven, que los miraba desde unos metros. “¿Jugando escondidas, eh? No importa, quemaremos todo el campamento, y con él a todos los sobrevivientes.” Durr estaba estupefacto ante la escena que sus ojos describían, pero decidió respirar profundamente y calmarse. “Dos contra quién sabe cuántos. 4000 seguro.” Pensó. Sin embargo al observar las tropas enemigas se dió cuenta de algo. Un pequeño detalle. Durr empezó a reir. “Veo que se le zafó un tornillo a éste” dijo el hombre en armadura. “En lo más mínimo. Solo me pareció gracioso.” El hombre en armadura estaba visiblemente confundido. ¿Qué podría resultarle gracioso de su situación? Estaba completamente loco. “Soy probablemente el peor enemigo que podrían haber encontrado. Es muy gracioso.” Todos los soldados estaban cubiertos en armadura. Hierro líquido comenzó a formar imágenes de distintos flujos frente a Durr. Distintos esquemas de armadura, con hierros en diferentes estados y diferente forma, provenientes de distintos orígenes. No importaba. Durr era capaz de visualizar los flujos de forma instantánea, y la esfera recordaba todos y cada uno. Gritos empezaron a escucharse provenientes del ejército a la espalda del hombre. “¿Qué carajo...?” Explosiones azules estallaban a lo largo del campo donde la armada yacía. Las explosiones de maná no son como las explosiones de combustión. No destruyen materiales diferentes, pero alteran el flujo de todo lo que alcanzan. Durr sabía que debía correr cada vez que se desestabilizaba una piedra mágica en su laboratorio. La mano de Durr se había fundido con el hierro, y al intentar separarlo casi se arrancó la mano. Lo que pasa cuando te alcanza una explosión de mana varía según la naturaleza de tu flujo, pero la más común es que tu cuerpo sea descuartizado en un instante. Decir que el ejército parecía una carnicería es dejarlo corto. “Es interesante lo que pasa cuando parás el flujo de mana en un elemento. Bonita armadura, por cierto.” Dijo Durr mientras derretía el hierro de la armadura del hombre que se erguía delante de su comandante. Los gritos desgarradores que procedieron podrían causarle pesadillas al más rudo de los seres. Durr sin embargo sabía de lo que era capaz el hombre que estaba siendo consumido por su propia armadura. Condensó hierro mezclado con la carne, despedazando al hombre, en una esfera y la envió volando hacia el centro de la armada, donde una explosión de maná increíble apareció. “¿No más explosiones habías dicho?” Ambos rieron mientras Durr ayudó a su comandante a ponerse de pie. “Descubrí un par de cosas sobre como funciona la magia. Creo que realmente tenemos una chance de repeler a Gelid ahora.”