Universidad Maimónides: Escuela de Multimedia
20 Noviembre, 2015

Repensando la Holocubierta

Por Ricardo Dal Farra

Profesor en Concordia University, Canadá.
Director de CEIArtE-UNTREF, Argentina.

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“El camino de mil pasos, comienza con el primero”
Lao Tzu

I. Nosotros y la tecnología
Recuerdo cuando era niño, y aún faltaba bastante para que alcanzar el año 2000, cómo por los más variados medios nos imaginábamos llegar en ese momento a un mundo increíble, donde la tecnología solucionaría la mayoría de nuestros problemas. Claro que habiendo llegado ya al 2015, bien sabemos que no ha sido así. La tecnología nos ha ayudado a resolver una enorme cantidad problemas que deseábamos solucionar, y seguramente otros tantos -que no habíamos siquiera pensado- que fueron creados por el mismo uso de las tecnologías que fuimos desarrollando. Seguimos, desde luego, pensando el futuro y buscando posibilidades maravillosas a través de nuevas tecnologías… para casi todo, incluyendo el arte creado a partir de los nuevos medios.
A pesar de haber estado siempre interesado y entusiasmado por ver como cada nueva tecnología iba transformando nuestras vidas, creo que la clave no está en un nuevo mecanismo o en una nueva forma “externa” de solucionar algunos de nuestros tantos problemas. Pienso hoy que necesitamos repensar nuestra relación con la tecnología y nuestra ubicación frente a la sociedad del bienestar, soñada por muchos.
Estamos frente a un punto tan extremo en la defnición de nuestro futuro, que si no refexionamos, decidimos y actuamos pronto, necesitaremos un tremendo esfuerzo tecnológico para salir de los problemas -o debería decir catástrofes a escala mundialque posiblemente varias de las tecnologías que hemos ido desarrollando han ayudado a su vez a generar.
Qué visión apocalíptica la mía, podrán pensar algunos lectores. Yo no la entiendo así, creo que es un llamado de alerta para que reconsideremos lo que hemos venido haciendo y como nuestro accionar afecta el mundo. Cada acción que ha modifcado nuestro futuro ha sido un paso importante, pero hemos dado muchos pasos sin saber realmente hacia adonde estábamos caminando. Es tiempo de decidir qué futuro deseamos.
¿Y las nuevas formas de hacer arte? Las llamadas artes electrónicas, las media-arts.
Quienes leen estas líneas es porque seguramente ellas forman parte de sus vidas, de un modo u otro. También debemos refexionar qué futuro queremos en ese sentido, y decidir cada uno que lo que desea que el arte sea, en esa especial relación con las posibilidades que se van desarrollando a partir del encuentro con las nuevas tecnologías.

La memoria forma parte de la defnición de ese futuro. Recordar, reconocer y aprender del pasado es vital para comprender por qué estamos hoy donde estamos, y su consideración nos debiera ayudar a alcanzar los objetivos del futuro planeado, a partir de la elaboración de lo vivido. Proyectos de colaboración que permiten trabajar con una inteligencia distribuida a escala mundial son hoy posibles gracias a herramientas de comunicación e interrelación impensadas pocos años atrás. Creaciones artísticas basadas en colaboraciones internacionales son hoy también posibles gracias a esas mismas herramientas. Pero el punto de infexión, el momento de cambio que necesitamos no lo traerá ninguna tecnología, aunque quizás lo podría facilitar (lo cual no es poco).

Ese giro radical deberá venir de nosotros, de cada uno de nosotros, en un esfuerzo creativo por desear comprender qué hacemos aquí. Nuestra relación, particularmente en occidente, con las ciencias, con las artes, con la necesidad de desarrollo tecnológico, nos ha llevado a muchos a pensar en la “holocubierta”, a querer desesperadamente ser capaces de crearla, pero ¿sabemos para qué, y por qué?. La libre experimentación es maravillosa, pero todo tiene consecuencias, y tenemos que comenzar a aceptar que nuestras acciones las tienen también. Y hablo aquí de nuestras decisiones en la vida cotidiana, de nuestras decisiones cuando estamos planeando nuestro futuro, y también de nuestras decisiones que pensamos inocuas pero que sin embargo pueden producir cambios, a veces profundos, en una persona, en millones o… en nosotros mismos.

¿Es que el arte tiene algo que ver con todo esto? Sin duda, a mi entender. Estamos en el tiempo donde la aceleración en la curva de nuevos descubrimientos científco-tecnológicos es cada vez mayor, pero debemos ser capaces de pensar y elaborar lo que estamos haciendo con esa tecnología y lo que deseamos hacer en el futuro con ella.
Debemos pensar qué nos motiva: si lo que la tecnología nos ayudará a resolver, o la tecnología por sí misma, ya que en el segundo caso corremos el riesgo de desviarnos olvidando nuestras metas originales para participar de una carrera que tal vez no sea la que queríamos correr. La creación artística puede ayudarnos en el proceso de refexión que considero necesitamos para defnir qué clase de “holocubierta” queremos construir.

Probablemente tendríamos que incluir en la ecuación: a donde nos llevará, y sobre todo, por qué y para qué queremos ir hasta allí. La tecnología puede ayudarnos, pero antes está la decisión humana que pueda servir de guía
para que aquella funcione positivamente, y no se vuelva en nuestra contra. Que actúe, en principio, no solo para aportar beneficios inmediatos, sino considerando nuestro mundo actual, y lo que hemos estado haciendo con él.

Nuestro mundo interconectado, nuestro mundo vigilado, nuestro mundo más allá de las libertades individuales.

II. Redes
Cada vez más pensamos en redes de conocimiento distribuido que puedan ayudar a la investigación e incluso a la creación. Tenemos la tecnología, tenemos los recursos a nuestro alcance. La comunicación en “tiempo real” a bajo costo entre personas situadas en lugares extremos de nuestro planeta es hoy una realidad. No solo conversar como si estuviésemos ahí mismo, juntos, además podemos intercambiar cualquier cosa que podamos digitalizar.
¿Pero funcionan dichas redes? Funcionan, como en cualquier otra iniciativa o proyecto, cuando deseamos que funcione. Los mejores esfuerzos invertidos en generar una red latinoamericana de discusión online sobre arte y nuevas tecnologías no funciona si sus miembros no deciden tomar un rol activo e intercambiar ideas, pensando en el bien común. Si solo estamos en dicha red con una actitud mezquina que nos permita aprovechar lo que podamos sin contribuir en nada con nuestros conocimientos, creo que vamos por el camino equivocado. No podemos seguir pensando que al participar en una red, sea cual sea, solo estamos allí para tomar sin dar. Las oportunidades de generar redes de conocimiento distribuido son inmensas, y funcionan hasta cierto punto, pero requieren usualmente de una inversión en tiempo y esfuerzo desmesurado de algunos para conseguir que sus usuarios decidan aportar y no solo “mirar desde lejos” lo que acontece. Es la diferencia entre quienes se sienten y actúan solamente como usuarios y quienes son real y activamente, participantes de una red.
Son muchas las experiencias en tal sentido, con muy variados resultados, pero la tecnología está allí, el potencial es nuestro, y debemos ubicar nuestra participación en un nivel de prioridad que refleje el interés en la comunidad virtual con la que nos hemos vinculado. Los grupos o listas de interés y los sitios web mencionados a continuación, son solo unos pocos ejemplos que podemos relacionar con lo antedicho. Algunos de ellos han crecido como un medio de diseminación de información, mientras que otros intentan ser una herramienta para facilitar la colaboración, el intercambio, el diseño y la construcción de proyectos. Una vez más, está en nosotros el convertirlos en plataformas útiles para una comunidad dada.

-iberoamerica-act: https://ar.groups.yahoo.com/neo/groups/iberoamerica-act/info

-redcatsur – arte, ciencia y tecnología en América Latina: http://groups.google.com/group/redcatsur

-Liminar – arte, tecnología y comunicación en contextos iberoamericanos: https://lists.riseup.net/www/info/liminar

-Your Arts Science Mediterranean International Network (YASMIN): http://www.media.uoa.gr/yasmin/

-Escaner Cultural: http://www.escaner.cl/

-Rhizome: http://www.rhizome.org/

-theFreesoundproject: http://www.freesound.org/

-empyre – a global community of new media artists, curators, theorists, producers, and others who participate in

-monthly thematic discussions: http://empyre.library.cornell.edu/join.php

-Centro de Experimentación e Investigación en Artes Electrónicas (CEIArtE) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero: http://www.ceiarteuntref.edu.ar/

su modo, intenta buscar formas de estar comunicados, y en ciertos casos, de colaborar, de compartir, de conocer.
El listado incluye solo unos pocos ejemplos entre muchos que existen hoy, desde luego. Tomemos uno de ellos: redcatsur, que nació como ’una red de artistas, científicos, ingenieros, teóricos e instituciones que promueven la comunicación y la colaboración sobre la convergencia entre arte, ciencia y tecnología en América Latina’ (redcatsur, 2010). redcatsur no tiene la intención de duplicar otros esfuerzos en este ámbito, y busca abrir espacios para la discusión y facilitar iniciativas de colaboración, más que la mera publicación de información. Sin embargo, y más allá de las buenas intenciones, el esfuerzo que requieren este tipo de iniciativas es a veces notable. Proyectos como este necesitan del compromiso colectivo de sus usuarios/participantes para que sean lo que se proponen ser. Desde luego pueden también ir transformándose de modo de adaptarse a las necesidades de la comunidad que se va constituyendo en torno al proyecto de base.
redcatsur, como otros proyectos similares ha ido creciendo y dando pasos, a veces tambaleantes, incluso ha sufrido algunas caídas, pero sigue siendo un espacio, como otros muchos, que se propone para el diálogo, el intercambio, el debate.
Quizás la “holocubierta” no sea ese dispositivo que nos transporta de modo instantáneo entre el aquí y allá, tal vez sea un modelo, una esperanza, una motivación, más que una realidad alcanzable. Quizás sea la metáfora que nos lleva a reflexionar como se alcanzan los objetivos. Cúal es el modo. Siempre recordando que, tal como dijo el filósofo Lao Tzu: el camino de mil pasos, comienza con el primero.

III. Imaginando el futuro
No sabemos que nos depara el futuro. Son muchas las incertidumbres, y de tremenda complejidad nuestros desafíos. Pero si hay algo que sabemos, es que no podemos quedarnos esperando a que los demás nos resuelvan nuestros problemas. Como artistas, como creadores, como investigadores, como seres preocupados por el futuro de la humanidad y de nuestro mundo (y esto nos incluye, al igual que a todos nuestros seres queridos), como individuos que vivimos en sociedad, nos guste o no la sociedad que hemos ido construyendo a lo largo del tiempo, creo que debemos reflexionar, decidir y actuar.

La inteligencia artificial, que en tantas películas aparece implicada en futuros a veces maravillosos y muchas veces aterradores, es hoy parte de infinidad de investigaciones y desarrollos, comprendiendo también al campo del arte, desde luego. La inteligencia artificial puede actuar como poderoso asistente, o ¿puede ser “el creador mismo”?. Estamos viviendo un proceso fuerte y rápido de transformación tecnológica, y también una etapa que requiere de un profundo análisis de nuestros valores estéticos y éticos.

Parafraseando a Jacques Attali: ‘El arte es una herramienta para crear y consolidar una totalidad, una comunidad’. Reflexionar sobre el poder del arte en la sociedad, y sobre la relación del poder con el arte, nos puede enseñar mucho y ayudar a actuar, como artistas, en nuestros vínculos con el entorno, y en nuestra visión sobre nuestro rol en la sociedad. Si el arte forma parte de los atributos del poder, con una capacidad transformadora sobre las sociedades, participa entonces en la definición de nuestro futuro. El arte es uno de los elementos sustanciales de la vida humana, y una de las claves para la construcción de la “holocubierta”.

¿Hay futuro sin arte?

¿Hay futuro sin apelar a una de las construcciones intelectuales más excepcionales de la inteligencia humana?

Creo que necesitamos del arte para delinear el futuro, y para diseñar la “holocubierta”, o lo que ella represente.

IV. ¿Quisiera estar ahí?

¿Qué esperamos del futuro? Sin duda la idea de una “holocubierta” que nos teletransporte es atractiva.

¿Cuál sería el límite? ¿Hasta dónde nos llevaría?

Pensaba en “la máquina del tiempo” y cuantas novelas, historias y desde luego reflexiones e investigaciones ha despertado ¿Por qué ese deseo de viajar en el tiempo? ¿Por curiosidad, por alimentar nuestro conocimiento, por intentar cambiar el curso de los acontecimientos…?

¿Por qué ese deseo de desaparecer de donde estamos para reaparecer en otro, en un instante? Porque aquí no hablamos de nuestro planeta, hablamos del universo, y a eso me refería al preguntar, y preguntarme: ¿cuál sería el límite?

Como los lugares, como los momentos, el arte tampoco es el mismo siempre y en cada sitio. El arte nos acompaña, nos precede, nos hace recordar. El arte también anticipa, nos habla del futuro.

El interés por saber, por conocer… ¿es que real y profundamente deseamos de pronto viajar por el tiempo y el espacio y en un instante estar… más allá? Seguramente la respuesta es: sí. Pero ¿qué haríamos si pudiésemos?

El arte de cada cultura, en cada sitio, en cada momento de su historia, es resultado de la creatividad individual y a la vez del pasado, del contexto, de la conciencia colectiva.

Tal vez lo importante no sea tanto la “holocubierta” misma sino el proceso que nos puede llevar a él. Las reflexiones, las decisiones, las acciones.

Cuando pensamos en los cambios sociales vividos durante los últimos 100 años, y las transformaciones en el campo del arte (occidental) considerando su interacción con las nuevas tecnologías, uno influyendo sobre el otro, una y otra vez ¿podemos simplemente saltar de un sitio al otro, de un tiempo al otro, embebernos y comprender a una cultura u otra como si fuese a incorporarse ese conocimiento de pronto en nosotros? ¿Es esa superficialidad suficiente… deseable? Cada uno puede buscar y encontrar sus propias respuestas, quienes trabajamos con esa variedad de mundos que forman parte de las artes electrónicas también. La reflexión que nos lleve a la acción… para seguir diseñando -y de algún modo, construyendo- la “holocubierta”.

 

V. Referencias y bibliografía
Attali, Jacques. 1985. Noise: The Political Economy of Music. University of Minnesota Press: Estados Unidos.

Dal Farra, Ricardo. 1996. A Southerner’s Perspective. Computer Music Journal. Vol. 20, No. 3. The MIT Press: Estados Unidos.

Dal Farra, R. 2006. A Journey of Sound through the Electroacoustic Wires. Art and New Technologies in Latin America. Ph.D. thesis. Université du Québec à Montreal: Canadá.

Dal Farra, R. 2014. Balance-Unbalance: art and environmental crisis. Leonardo – Journal of the International Society for the Arts, Sciences and Technology. Vol. 47, No. 5. The MIT Press: Estados Unidos.

Dal Farra, R. y Suarez, Pablo. 2014. Red Cross / Red Crescent Climate Centre and Balance-Unbalance: the Art!Climate Project. Leonardo – Journal of the International Society for the Arts, Sciences and Technology. Vol. 47, No. 5. The MIT Press: Estados Unidos.

Dal Farra R. 2015. Brisser les paradigms: arts électroniques et actions humanitaires. Circuit, musiques contemporaines. Les Presses de l’Université de Montréal: Canadá.

Dal Farra R. 2015. Breaking Paradigms: Electronic Arts & Humanitarian Actions. Proceedings of the International Symposium on Electronic Arts – ISEA2015: Canadá.

Dal Farra R. 2015. Arte, Ciencia y Tecnología como un Ensemble Resonante de Acciones Ambientales Responsables. En: Ecología desde el Arte Digital. Universidad de Caldas: Colombia y Fundación Telefónica: Venezuela. Editorial Ariel: España.

Kurzweil Raymond. 1992. The Age of Intelligent Machines. Estados Unidos: The MIT Press: Estados Unidos.

Kurzweil R. 1999. The age of spiritual machines: when computers exceed human intelligence. Viking Penguin: Estados Unidos.

Murray, Janet. 1999. Hamlet en la Holocubierta: El futuro de la narrativa en el ciberespacio. Editorial Paidós: España.