Universidad Maimónides: Escuela de Multimedia
15 Septiembre, 2009

Diez años en la historia de la multimedia

Por Daniel Wolkowicz

Coordinador Académico de la Escuela de
Diseño y Comunicación Multimedial
de la Universidad Maimónides

  • facebook
  • google plus
  • twitter

En los últimos diez años se imaginaron futuros posibles, se prefiuraron aplicaciones e interfaces, se
previeron modifiaciones de conducta y características de los usuarios y, sin embargo, la historia de la
evolución vuelve a desdecir aquello que se arriesgó como teoría a futuro.

Casi todas las previsiones quedaron cortas y muchas de las evoluciones actuales ni siquiera fueron imaginadas. Siguen en conflcto las teorías de la duplicación del conocimiento, aquellas que planteaban que para el 2024 la información a la que fuera posible acceder se duplicaría cada dos horas, también están en crisis los supuestos acerca de la meseta que alcanzaría la capacidad de innovación humana y la posible declinación hacia una curva descendente donde la humanidad volvería a esquemas menos tecnológicos y más artesanales.
Sin embargo y a la luz de todo esto, no podemos dejar de pensar que fue lo sucedido en estos diez años, en la evolución de los multimedios y sus consumos por parte de la sociedad.

Cambios de paradigmas
El paradigma tecnológico y su altísimo nivel de inserción en el mundo productivo social, se consolidó en esta década de la forma más determinante que en toda su historia previa. Esto signifia hoy, que las sociedades no están capacitadas para dejar de tener lo que la tecnología de los medios le ofrece hoy.
Nadie podría resignar su teléfono celular, su conexión de internet, la virtualidad en el esquema de trabajo, educación y producción.
Estos hechos establecen la particular situación de dependencia a los medios, sin la cual, en el mundo moderno, nadie podría organizar su cadena productiva, social, comunicacional y recreativa sin la ayuda de los dispositivos de tecnología multimedial.

Cambios de actores
Por primera vez existen las generaciones de “nativos” (como bien desarrolla Alejandro Piscitelli en su teoría de “nativos y migrantes”), aquellos nacidos en la era del ciberespacio y que han desarrollado un cuerpo de habilidades, comprensión lógica e intuitiva de los mecanismos de interfaces, virtualización, digitalidad y amplifiación del acceso al conocimiento de forma infinita.
Estos nuevos actores son quienes determinan las posibilidades futuras del desarrollo, considerando que están entrenados en códigos y velocidades de acceso, que ninguno de sus mayores podría alcanzar.

Estos actores establecen un nuevo punto de partida para el fenómeno multimedial, parten de estándares diferenciales que se proyectan a un futuro increiblemente más complejo que el actual.
Son los actores de las nuevas redes sociales, del teletrabajo como primer fuente de ingreso, de la ludosociedad en su dimensión más aplicada, son aquellos que tendrán en sus manos, o en sus pantallas, la posibilidad de generar nuevos interrogantes a resolver.

Cambios de escenarios
Los escenarios han mutado, la intangibilidad ha recurrido a la necesaria audiovisualidad para determinar la credibilidad de los sucesos de cualquier tipo.

Necesitamos ver y escuchar para dar sentido (por ahora) a la comprensión del mundo que vivimos.
Probablemente en un par de generaciones más no necesitemos de interfaces tan obvias y las percepciones se confiurarán en esquemas de mayor nivel de abstracción. Pero por ahora los nuevos escenarios, mas visuales, más dinámicos, más interactivos, son el estímulo que estable la forma y el modo del entender el universo que nos rodea.

Los diez años pasados nos han sorprendido mucho más de lo que imaginabamos, podríamos suponer que los diez próximos nos seguirán asombrando aún mas.
Cómo preparanos para lo que vendrá si no tenemos la menor idea de que forma asumirá, o que participación tendremos en ello, o lo que es peor aún, si estaremos en condiciones de adaptarnos a esos cambio.
Si la progresión geométrica de la evolución tecnológica y de la información, si los nuevos dispositivos que se generen, si las particulares interfaces que se diseñen, no son otra cosa que una natural cadena de relaciones en la evolución del hombre y seguimos siendo nosotros objeto y fi de ello, no debemos preocuparnos demasiado, las sorpresas seguirán existiendo, las adaptaciones a los nuevos modos serán indispensables y la acumulación de saberes en las nuevas generaciones será un hecho incuestionable.