Universidad Maimónides: Escuela de Multimedia
28 septiembre 2017

Joaquín Fargas, un hombre con “espíritu trascendental”

Por Paula Funes
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Ingeniero y artista. ¿O artista e ingeniero? Divulgador científico. Docente. Ambientalista.

“La ciencia no solo es compatible con la espiritualidad; es una profunda fuente de espiritualidad” Carl Sagan.

Para Claude Leví Strauss, una de las mentes más brillantes de la antropología, no hay una diferencia estructural en la mentalidad de los hombres. Sin embargo,sugiere que la mentalidad de los “primitivos” funciona combinando diversos elementos sensibles para generar una obra artística (lógica del bricoleur). Mientras que, por otro lado, el pensamiento moderno (occidental y cientificista) opera con la lógica de un ingeniero.

Paradójicamente, Fargas es ambos. Se muestra escéptico ante la visión dicotómica de Leví Strauss, en este sentido señala: “yo siento que no estoy en dos mundos, sino en mi mundo, en el que voy acumulando mis medios (conocimiento e información) y en algún momento los utilizo. Me fijo en lo que hay alrededor”. Asimismo afirma “yo no siento que hay una diferencia, sino que me sirven todas las herramientas que he adquirido a lo largo de mi vida”.

Fargas es ingeniero y artista a la vez, combina ambas disciplinas en diversos proyectos reconocidos a nivel mundial.

“Después de todo, cuando estás enamorado, quieres contarlo a todo el mundo. Por eso, la idea de que los científicos no hablen al público de la ciencia me parece aberrante” Carl Sagan.

Joaquín Fargas considera como una necesidad de primer orden la divulgación científica como una forma de acercar al público no especializado en temáticas pertenecientes al ámbito científico, una visión abarcadora sobre ese mundo. En sus palabras es “terminar con la omnipotencia de la bata blanca”.

Hasta no hace mucho tiempo, los científicos que se adentraban en el mundo del conocimiento público de la ciencia eran desprestigiados por sus colegas, quienes en su gran mayoría alegaban que un “buen científico” era aquel que no perdía tiempo en “actividades vulgares”. Sin embargo, dicha visión arcaica está cambiando en el ámbito académico, ya que cada vez son más los profesionales de diversas ramas que  trabajan activamente en la difusión de conocimiento.

Ante la pregunta sobre la situación actual de la divulgación científica en el país, Joaquín se muestra entusiasta “Lo que hay es una desmitificación de la ciencia. Toda esta popularización de la divulgación de la ciencia hace que uno tenga información a ciertas temáticas”.

La tecnología juega un rol central en la masificación de la información, en la actualidad son cientos de millones de personas las que tienen acceso al conocimiento inédito. Fargas manifiesta “Hay una producción del conocimiento científico por parte de la gente al tener al alcance herramientas digitales para corroborar sus dudas. Hay un interés mayor por la ciencia, respecto a su pasado elitista”.

No obstante, nuestro entrevistado hace una distinción entre divulgador y aquel que “populariza” la ciencia. Señala que la palabra “divulgador” es un tanto elitista mientras que la popularización permite acceder al burgo, es decir, a “Doña Rosa”  en palabras del bioartista. Se trata de hacer traducciones llanas y simples de temáticas complejas pero que en el proceso no se pierda o desvirtúe la información. Del mismo modo Fargas destaca que la divulgación “no necesariamente tiene que chocar con la ciencia sino ampliar ese campo”.

Respecto a la situación actual de la divulgación argentina, Fargas manifiesta que ocurrió un gran cambio desde los últimos 10 años: “Como artista quería que mi obra le llegue a la gente y en el ámbito artístico me decían que en realidad tenía que gustarle a la gente del arte. Ahora cambió, yo noté una evolución”.

“Somos como mariposas que vuelan durante un día pensando que lo harán para siempre”. Carl Sagan

Diversos científicos afirman que el período conocido como Holoceno, cuyo inicio se remonta hace 10.000 años atrás, finalizó cuando el hombre como especie provocó cambios notorios en la composición de los sedimentos dando origen al período conocido como “Era del hombre” o Antropoceno. Tales modificaciones fueron en un principio la acumulación de hollín en el suelo que comenzó con la Revolución Industrial a mediados del siglo XVIII y se extendió al resto de Europa y a otras regiones del mundo. En suma, el siglo XX y las dos guerras mundiales  dejaron sus huellas en nuestro planeta selladas gracias a la contaminación nuclear y restos provenientes de las bombas químicas.

Joaquín Fargas es conocedor de la problemática, y quiso brindar a la comunidad una visión artística sobre el cambio climático que provocó el hombre en la Tierra. Concerniente a la muestra señala: “Cuando hago la presentación del antropoceno a mí me gusta poner el calendario cósmico de Carl Sagan, que ubica la vida del universo en un año calendario”. Dicho calendario acongoja, hace ver al humano como lo que es, un animal, un Homo sapiens: el último representate de su género que alguna vez fue prolífero en la Tierra. Nos quedamos solos, en un universo infinito. En palabras del artista: “El último minuto del calendario es cuando aparece el hombre en la tierra, y es en los últimos segundos cuando el hombre produce un impacto en la tierra medible. Después de haber atravesado todas las Eras, es en ese pequeño segmento del tiempo que el hombre produce un impacto medible en la Tierra y puede cambiar por ejemplo la composición de la atmósfera”.

Extinción de especies animales. Pérdida de bosques y selvas naturales. Hambruna mundial. Cambio climático. 7.500.000 millones de Homo sapiens. El lector debe ser consciente de que este es el macro escenario en el que se da la charla.

–  ¿Tenés una visión pesimista o esperanzadora de nosotros como especie?

Hay dos formas de manejarse, el futuro puede ser utópico o distópico. Las películas por lo general tienden a mostrar un futuro distópico, todo está rodeado por el apocalipsis. Yo creo que podemos ir hacia algo utópico. Tengo esa mirada siempre esperanzadora porque es un poco mi estilo, ¿no? Pero cuando lo racionalizo digamos, me doy cuenta que dependemos de tantos factores que es muy difícil predecirlo.

“Vivimos en una sociedad totalmente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre”. Carl Sagan.

La tecnología como tal, facilitó la vida de los hombres y mujeres de nuestro planeta, sin embargo generó, sin a lugar a dudas, cambios desastrosos en la Tierra. Referentes a nivel mundial manifiestan dicha preocupación desde hace décadas, Joaquín Fargas no es la excepción, en este sentido manifiesta, “Es muy probable que la tecnología sea la que nos pueda salvar, o sea, porque nosotros hemos producido un impacto en nuestro planeta que no hay un nivel de conciencia superior, esto es, un problema no  se resuelve con el nivel de conciencia que lo generó sino de una conciencia superadora”.

Continúa: “hay dos factores que para mí son fundamentales que atentan contra el futuro de la civilización humana: uno es el riesgo de una confrontación nuclear que depende de las decisiones de gente […] y el otro es el tema ambiental. En el que por ejemplo la decisión de Trump para salir del acuerdo de París que previene la emisión de gases de efecto invernadero, va a causar un 0,3°C de aumento por esa decisión. ¿Y eso que representa? Representa que hay gente que está viviendo en una isla y están comprando tierra para mudarse a otro lugar. Eso es algo inconcebible. Y eso es por decisión de los hombres que no tienen una visión a futuro. Tienen una visión inmediata”.

Tener una visión a corto plazo sobre nuestra presencia en el planeta Tierra es desconocer aquello que Carl Sagan nos intentó iluminar allá por los años 90´con el Calendario Cósmico. Somos polvo de estrellas en un pequeño polvo de estrellas ubicada en un sector periférico de nuestra Vía Láctea.

La mentalidad a corto plazo provoca consecuencias en todas las esferas de la vida humana, desde cuando observamos que la gente arroja basura desde la ventanilla del transporte público, hasta las políticas gubernamentales que afectan los recursos no renovables del planeta. Finalmente, Fargas señala: “Yo creo que lo que puede hacer uno, es no vivir como si esto fuera a estar para siempre. Hay que tratar de tener un espíritu trascendental que yo creo que la sociedad moderna nos está sacando un poco. Creo que había más espíritu trascendental cuando la expectativa de vida era de 30-40 años que ahora que se duplicó”.

Sobre la autora

En el marco de un curso de extensión de Divulgación Científica de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y como parte de las actividades de aplicación, los estudiantes de realizaron una entrevista al ingeniero y artista Joaquín Fargas, docente de la Universidad Maimónides. Este artículo de divulgación, escrito en formato de reportaje, pertenece a Paula Funes.

Por su parte, las docentes del curso de la UBA son la Dra. Ana María Lamas, directora de la carrera de Periodismo y la Mg. Adriana Larramendi, profesora de la materia Metodología de Investigación en la carreras a distancia de la Universidad Maimónides; ambas docentes de Periodismo Científico y Educativo de la misma Casa de Altos Estudios.