Universidad Maimónides: Escuela de Multimedia
19 Octubre 2011

La concepción de la realidad

Por Multimedia Maimonides
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La alumna Pilar Alfaro de la Cátedra de Humanidades de la Escuela de Comunicación y Diseño Multimedial, escribe sobre el proceso por el cual se conforma la concepción de la realidad, a partir del análisis de los textos “Estudio de la mentalidad burguesa” y “La cultura occidental”, ambos de José Luis Romero.

Sobre la mentalidad burguesa y la concepción de la realidad

El trabajo está estructurado en dos partes fundamentales: por un lado, se refiere al proceso de conformación de la mentalidad burguesa. Y, por otro, la caracterización y descripción con ejemplos de la delimitación temporal que establece Romero para explicar su conformación. Por último, se presentan las conclusiones surgidas de este análisis.

Las acciones de un grupo
En primer lugar, es interesante señalar que para José Luis Romero la concepción de la realidad es una idea a la que remite en varias oportunidades, no sólo para describir la realidad operativa. El autor se propone estudiar la mentalidad burguesa, y la concibe  relacionada, sobre todo, con las creencias. La mentalidad se expresa no tanto en las ideas, sino en las creencias de un grupo, que se materializan en sus acciones. La burguesía, como grupo, aprende a vivir, lleva a cabo un proyecto, transforma su vida en un proyecto y lo une a una imagen dinámica de la realidad.
Es decir, la forma de llevar adelante sus acciones, modifica su concepción de la realidad, basada sobre todo en lo que hacen, en sus actitudes, y no tanto en sus ideas fundamentales, entendidas como concepciones filosóficas (o pensamientos sistemáticos) a partir de los cuales guían sus pasos.
Es por esto que Romero hace hincapié en la siguiente distinción, en el proceso que se produjo para la conformación de la mentalidad burguesa:
– la experiencia;
– la creación de contenidos nuevos basados en ella;
– la modificación de los métodos de pensamiento,
– incorporación de nuevas ideas;
– desafíos a la mentalidad tradicional;
– constitución de un nuevo método de pensamiento.
Este proceso ayuda a entender una teoría sobre la mentalidad burguesa y es necesario establecer el corte para poder analizarlo. Esta mentalidad se constituye a partir de actitudes que surgieron de la experiencia y que fue incorporando y creando nuevos contenidos y conocimientos originales. Esto hizo también que modifique sus métodos de pensamiento, examinando propios y ajenos. A partir de estas experiencias iniciales, se termina configurando un nuevo método de pensamiento.

La realidad operativa
Este proceso se podría caracterizar, en general, como de retroalimentación continua entre la práctica y las ideas. En él, la burguesía, como grupo que cambia de vida de manera sustancial en contraposición a la sociedad cristiano feudal, comienza a operar sobre la realidad y simultáneamente, a modificar sus opiniones. Romero considera que este grupo constituye su concepción de vida, dentro del proceso de continua retroalimentación, partiendo siempre de una experiencia, que luego irá elaborando de manera abstracta.
Situado en Europa, el proceso por el cual el mundo burgués pudo delimitar una realidad operativa ocupa el marco temporal que va desde la revolución burguesa del siglo XI hasta la Revolución Industrial del XVIII y, con ciertos ajustes, hasta nuestros días. Para describir este proceso en el tiempo se establecen las siguientes etapas:

A. Hacia el siglo X u XI Europa era un mundo rural. En el siglo XI han comenzado a surgir las ciudades, que crecen sostenidamente hasta el siglo XIV.

B. En los siglos XV y XVI ocurre la expansión europea. En el siglo XVIII se produce la revolución ideológica. En el siglo XIX comienza la expansión imperialista y colonialista y la aparición del Romanticismo.

Se continuará con la periodización indicada (A y B) para presentar las distintas ideas con ejemplos y ayudar a describir el proceso.

A. En el medio del mundo rural
1. Creación del mundo urbano
En primer lugar, se señala la creación de un mundo urbano por parte de la burguesía. Esta invención hace que se transformen sus vidas en un proyecto y se unan para concebir una imagen dinámica de la realidad. Se puede afirmar que este es el primer gran elemento que colabora a delimitar su realidad operativa.
Quebrado el mundo de ciudades romanas como consecuencia de las invasiones germanas, Europa occidental era, hacia el siglo X – XI, un mundo rural. Esta ruralidad continuará existiendo, pero comenzarán a surgir las ciudades. En dos siglos, Europa volvió a ser un mundo de ciudades, surgidas por una decisión política, de manera espontánea, a la vera de las murallas señoriales o por la repoblación de las antiguas.
El mundo urbano se convierte en el polo creador, en el centro de los cambios y transformaciones. La invención burguesa no es tanto la ciudad física (siempre artificial), sino el tipo de pensamiento que se crea en la ciudad. Esta mentalidad toma de la tradición judeo-cristina la concepción de que hay una vida hacia una dirección, hacia algo, pero con distinta fundamentación.
Esta es la noción de “flecha del tiempo”: los cristianos esperan al Salvador para renacer. Y se habla de un principio, hay un inicio y un final de los tiempos, concepción que no existe en otras religiones. El burgués buscará gozar de la vida, alcanzar gloria y fortuna (como los romanos) y se dirige hacia adelante sin importar el final.

2. Un acto de rebeldía
En segundo lugar, se señala que la naciente burguesía surge como un acto de rebeldía, un desafío a la mentalidad existente . Por un lado, gracias a una labor de catequesis llevada a cabo durante siglos, la Iglesia consiguió imponer una imagen de la realidad. Esta se configuró en una mentalidad basada en la trascendencia, en la idea de que este mundo es insignificante y que lo único valioso es el mundo que está más allá de la muerte y por el cual las vidas de las personas deben trabajar: salvar su alma.
En este marco surge la burguesía, que poco a poco, restableció la distinción entre la realidad e irrealidad. Y a partir de esto, es posible una actitud empírica. También, unida a la idea descripta en los párrafos anteriores, existía la convicción de que toda sociedad estaba integrada por los que tienen y los que no tienen, y esta estructura socioeconómica inamovible era aceptada en la sociedad cristiano feudal, acrecentada por estar fundamentada en lo sobrenatural. Cualquier modificación se entendía como sacrilegio.
Ante esto, la revolución burguesa entiende, al proyectar y crear una nueva realidad dinámica, que si bien la estructura tradicional resiste, también concede. Por ejemplo, hubo señores que entraron en sociedad con los burgueses. El lugar que tiene cada uno en la sociedad puede ser móvil, cada persona puede crecer social y económicamente (por nombrar sólo dos aspectos) como resultado del esfuerzo y la fortuna, y esto escapa a la idea de que Dios interviene en todo, propia del feudalismo. La percepción de la movilidad social es lo que empieza a crear la experiencia viva de que la historia se mueve.

3. Actitudes prácticas
Por último, se hace hincapié en el hecho de que, aún en plena vigencia de la sociedad cristiano feudal, aparecen signos o actitudes que implicaron transformaciones, pero siempre concebidas como actitudes y opiniones frente a las cosas que no se desarrollaron de manera sistemática.
Llama la atención la aparición de la literatura popular. Romero habla de la astucia: cuenta acerca del lobo (que representa la solemnidad de los señores) junto al campesino. El lobo solicita que se le de miel “porque es el señor” y el campesino acepta, pero le hace una trampa al azuzar avispas que lo obligan a salir corriendo.
Con este simple y hasta cómico ejemplo se da una versión de la vida y de la sociabilidad y de la moral, distintas a las vigentes. A través de la astucia, se demuestra la antítesis del código caballeresco y, aunque “se dice que sí al señor”, se termina saliendo con la suya.

B. La revolución ideológica
La expansión europea del los siglos XV y XVI es el mundo burgués y urbano que coloniza América, fundando ciudades de acuerdo a su propio modelo. De ahí que surjan nombres repetidos, como existe hasta el día de hoy la provincia de Córdoba en Argentina y la ciudad de Córdoba, en España.

1. El cambio y sus implicancias
Es en esta etapa que comienza a reflexionarse sobre la trascendencia del cambio y sus implicancias. La mentalidad burguesa toma conciencia de sí misma y la gente comienza a manifestarse a favor o en contra de esa concepción. Es aquí que se toman distintas actitudes. Están aquellos que aceptan las nuevas formas de vida y las asumen. La frase común: “en el fondo soy bueno y Dios me va a perdonar” lo describe maravillosamente. O por ejemplo, en “El Decamerón” de Bocaccio, que describe la vida tal como es, y es un libro escrito expresamente para las mujeres (allí la importancia de la demostración de incluir a las mujeres).
También están aquellos que niegan esta nueva realidad, como el caso de Savonarola en Florencia, Italia. Lo “vano” es lo “vacío” y las personas deben pensar contrariamente a lo que implica vivir en una ciudad, asumiendo el riesgo de terminar en la hoguera.
Y, por último, están los que toman una actitud de enmascaramiento, que está relacionada con la hipocresía: “no hacer lo que digo”.

2. Entrecruzamientos
Entre el siglo XIV y XVIII se produce un entrecruzamiento de las aristocracias y las burguesías, que de urbanas pasan a ser nacionales. Los burgueses se convierten en instrumentos del Estado moderno, por ejemplo, aportando ministros como Colbert.
Es en este momento cuando queda configurado un sistema de ideas tan coherente y con una clara concepción del mundo que pasó a ser la concepción vigente. Se puede decir que toda la operación sobre la realidad se fundamentó en una línea central: la concepción mecanicista.
Con la expansión imperialista y colonialista del siglo XIX, la influencia se extiende por todo el mundo. Progresivamente las viejas clases aristocráticas se aburguesan y en 1830 Francia tiene un “rey burgués”. Es en este período que se produce la racionalización de la mentalidad burguesa, es decir, que se borra el origen experiencial y se afirma su valor eterno y universal.
Pero en el siglo XIX y sobre todo en el XX, la mentalidad burguesa conquista las clases populares. El autor, se atreve a sostener que ha terminado por ser la mentalidad universal.

Conclusiones
Por un lado, rescato la importancia de la retroalimentación entre el hacer y las ideas. La conformación de la mentalidad burguesa tiene su origen en lo empírico y, poco a poco y a través de siglos, se fue dando el proceso que se alimentó de las ideas, su resignificación, su descarte o incorporación. Proceso que enseña mucho, en mi opinión personal, en los procesos de la vida misma. Romero habla del proceso que primero vivieron los burgueses y que luego fue objetivado. La experiencia y la acción, que se suma a la reflexión.
También es interesante cómo el autor rescata los hechos que esconden tras de sí ideas que se van forjando y que están latentes. El saber detectarlos (o acaso intentarlo) es lo que se mueve a nivel mentalidad en nuestra sociedad. En este sentido, es maravillosa la referencia dada en clase, acerca de lo que dice Michel Foucault sobre el cuadro “Las Meninas” de Velázquez. El artista, en el momento de pintar, no tenía una teoría formulada sobre lo que pintó, sino que sintió lo que estaba pasando. En realidad plasmó en la tela otra cosa, que habla de lo que estaba pasando, y tuvieron que pasar 100 años para que suceda en la realidad la caída del Rey y con él, el orden establecido. De alguna manera, la burguesía captó también lo que estaba pasando, a partir de las experiencias y eso nos habla de la necesidad de tener una mirada distinta sobre las cosas para acceder a vislumbrarlo.
Por otro lado, y explicitando un ejemplo actual, muchas veces creemos que, por ejemplo, una reunión de los Presidentes Europeos o una Cumbre de Presidentes Iberoamericanos, son reuniones en donde los asistentes crean debates innecesarios y su utilidad está en la foto de todos saludando que circula por el mundo entero. Sin embargo, esas reuniones, definen y establecen políticas que luego son implementadas a nivel regional o nacional. Y esas definiciones son tan importantes, que al mediano plazo podemos ver cómo trastocan nuestras vidas, no sólo en el plano económico.
Por último, hace un tiempo leí una referencia acerca de los mercaderes de la Edad Media, a quienes en el inicio de sus actividades, los llamaban “pies polvorientos”, porque al andar los caminos de Europa, casi siempre caminando, siempre tenía los pies llenos de polvo. Como gran conclusión, imagino que esos pies polvorientos escondían la tierra fértil donde se iba a gestar y trazar, mucho tiempo después, nuestras sociedades modernas.

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