Universidad Maimónides: Escuela de Multimedia
24 Septiembre 2011

Inspiración, Animación y Acción

Por Multimedia Maimonides
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A continuación, una de las crónicas realizadas por los alumnos de 1° año de la Cátedra Humanidades, sobre las actividades presentadas en la última edición del Festival de Arte Digital, Comunicación Audiovisual y Medios Interactivos Artmedia 2011. En este caso, la opinión de Agustina Arcondo.

Inspiración, Animación y Acción

El día jueves 15 de septiembre, en el marco del 12º Festival de Arte Digital, Comunicación Audiovisual y Medios Interactivos (Artmedia), organizado por la Universidad Maimónides, se llevaron a cabo una serie de conferencias referidas a distintas disciplinas que incumben a la multimedia.

Particularmente me quedó en la cabeza la última de ellas, quizás no tanto por la forma en la que se desarrolló, pero sí por su contenido, que me resultó muy interesante por su capacidad e intención de abrir mentes: Inspiración, Animación y Acción de la mano de Can Can Club, un colectivo artístico que trabaja con cinco personas fijas y que se vale de la colaboración de diversas personas para la elaboración de sus trabajos.

Las técnicas con las que trabajan son muy variadas, ya que utilizan casi todas las técnicas de animación posibles. Este grupo en crecimiento ha efectuado desde cortos hasta publicidades de reconocidas marcas, pasando entre otros por videoclips y videominutos.

Bajo el lema de “hacer las cosas queriendo hacerlas; producir material y disfrutarlo en cada momento”, estos jóvenes propusieron una alternativa productiva para pasarla bien, generando material profesional a la vista y desde una vocación, demostrando que no hay nada que envidiarle a los países del primer mundo.

Honestamente me gusta mucho el cine, me resulta admirable el cine de animación por su trabajo y por la constancia que implica el desarrollo del mismo. Me pareció interesantísimo haberme encontrado con la proyección de un cortometraje en stop motion llamado “Teclópolis”. Las imágenes fueron muy bien montadas, haciendo casi imperceptible el paso entre una foto y otro; se puede apreciar que como resultado final han obtenido un material muy fluido, un deleite para la vista. En él se puede observar cómo se genera un clima a través del recorrido de las escenas que lo definen. A mi criterio, el principio esconde muy bien cómo se desarrollará una historia atrapante, llena de contenido, con un mensaje fuerte y claro. Se puede apreciar una ciudad muy bien construida con teclados, diskettes, mouses y demás “basura electrónica”, que en su momento me trajo a la cabeza la gran “Metrópolis” de Fritz Lang.

Hago una pausa para volver sobre el concepto de basura electrónica: me parece sumamente rico el provecho que se le puede sacar a los desechos electrónicos que percuten a nuestro planeta, y utilizarlos para hablar de ello es recurrir a la ironía, valiéndose de material pertinente para hacer una crítica social con un dejo de poética.

También me resultó atractivo el trabajo de iluminación y fotografía, que fueron bien pensados, donde todo se enfría cada vez más, y donde el clima va creciendo paulatinamente hasta confluir en una resolución con una moraleja a cuestas.

Este tipo de trabajos son los que te hacen dar cuenta de que dos años de realización, trabajando con objetos que cualquiera puede tener al alcance, y con un presupuesto muy acotado sirven para no bajar los brazos y animarse; el resto no son nada más que excusas.

Por otro lado, me pareció muy bueno que en un momento dado los disertantes mostraron una de sus herramientas de trabajo, un software llamado Dragon, el cual compartieron abiertamente con los espectadores, mostrándonos mínimamente el funcionamiento del mismo. Este tipo de actitudes me parecen muy respetables, porque la idea es la de compartir los recursos; de ahí en más lo que se logre o pueda realizar, depende del artista.

Esto que menciono anteriormente, concuerda con un pensamiento que tengo acerca de “software libre y software para todos”, porque todos aquellos que estamos interesados en conocer y probar alternativas, tendríamos que buscar formar una comunidad para compartir recursos, materiales y demás. Estamos en la era de la comunicación, evidentemente si no nos comunicamos y si no aprendemos del que tenemos al lado, es porque no queremos.

Apoyo y respeto el bajo perfil de Can Can Club, se han encargado de mostrar con ejemplos que poseen distintas habilidades y egos justos capaces de componer totales armónicos, por demás interesantes y muy profesionales, una buena combinación de personas que saben cómo trabajar en grupo.