Universidad Maimónides: Escuela de Multimedia
12 diciembre 2006

Entrevista a Andrés Denegri, premiado por la crítica

Por Multimedia Maimonides
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La Asociación Argentina de Críticos de Arte le otorgó el Premio al videoarte del año al realizador y docente Andrés Denegri, por su obra ¨Uyuni¨. Fue en el Auditorio del MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires) el pasado 4 de septiembre. La obra, que fue presentada por primera vez en el Espacio Fundación Telefónica durante noviembre de 2005 y enero de 2006, bajo la curaduría de Laura Buccellato, se suma a los galardones que ya obtuvo el artista, entre los que se encuentran el Premio Leonardo otorgado por el Museo Nacional de Bellas Artes en el año 2002, el Golden Impakt Award de Holanda, la Beca a la creación del Fondo Nacional de las Artes 2003, y la Beca del Programa Internacional de Intercambio de Artistas, Técnicos y Profesionales de la Cultura, del Conseil des Arts et des Lettres du Québec y la Secretaría de la Nación Argentina del año 2005.

Acabás de recibir un premio ¿ Qué significa otro premio más en tu carrera ?

Creo que el hecho de recibir un premio está muy ligado al azar. Es importante para una artista, en cuanto le permite obtener los medios para seguir trabajando. Estoy contento y muy agradecido, pero creo que hay diversos factores muy subjetivos, que confluyen para que alguien reciba un premio. Me tocó a mi y es válido pero lo que me interesa es seguir trabajando.

Entre los años 1997 y 2001 coordinaste el Área de Cine, Video y Multimedia del Centro Cultural Ricardo Rojas de la U.B.A. (Universidad de Buenos Aires) ¿qué señalarías como lo más importante de tu gestión?

Cuando me propusieron coordinar el Área de Cine y Video del Centro Cultural Ricardo Rojas, había varios ciclos de video en diferentes instituciones de Buenos Aires. Sin embargo, cuando en 1999 realicé una programación de animé, los días lunes a las 19, que se hacía por primera vez en Argentina, el ciclo estalló y se convirtió en la novedad. Algo valioso, a partir del éxito del ciclo, fue acercar al ámbito universitario a un grupo de personas muy diversas. Además, se comenzó a generar una mirada seria hacia el animé, que hasta ese momento era considerado un género menor en nuestro país.

Otro hecho relevante, fue la edición de una selección que realicé con los mejores trabajos de tres reconocidos artistas audiovisuales argentinos: Claudio Caldini, Jorge La Ferla y Carlos Trilnik. La gente venía a los diferentes ciclos y luego de ver las obras no podía adquirirlas o alquilarlas y verlas otra vez en sus casas, entonces surgió la necesidad de producir un compilado con una selección de obras de realizadores argentinos. Fue muy importante ya que era la primera vez que se editaban obras de cine experimental y video de autor.

¿ Cómo surgió tu interés por el video ?

Empecé a estudiar cine luego de dejar la carrera de antropología y a través del cine conocí el video, de la mano de Jorge La Ferla que fue uno de mis profesores. Cuando terminé primer año, Jorge me ofreció trabajar con él en un programa de televisión que realizó en canal 7 y pude comenzar una formación totalmente diferente de la que recibí en la carrera de cine. Las experiencias, los materiales, la bibliografía, los videos a los que pude acceder gracias a La Ferla fueron fundamentales en mi formación.

Además de tu obra en videoarte realizaste un largometraje: ¨Luján¨. ¿ Cómo se gestó y qué buscabas transmitir ?

Luján es una obra muy rara dentro de mis trabajos porque es lo más cinematográfico que realicé. Un grupo de estudiantes de diseño editaba una revista que se llamaba ¨Fase¨. Estaban trabajando en un número dedicado a la religión y los acompañé para sacar las fotos. Resultó muy interesante para mi, que nunca había estado en una procesión. Nunca había tenido contacto con el mundo católico y menos con el hecho concreto de una peregrinación. La experiencia me fascinó a nivel estético. Es un hecho social contundente. Saqué aproximadamente 8 rollos de diapositivas porque me maravilló la situación. Era muy rica en el aspecto estético, ya que había muchos colores, muchos olores, muchas texturas… Encontré que había una argentinidad muy marcada en la peregrinación a Luján. Estaban los olores argentinos, los colores argentinos, los sonidos argentinos y me pareció un resumen de la argentinidad muy claro, sobre todo del gran Buenos Aires. Entonces, me propuse volver con la cámara de video y lo hice dos años después, con un pequeño grupo de gente con la que hice la película.

Luján es una mirada necesariamente distante porque a mi no me interesa ¨meterme¨ con la gente. La película se aparta mucho de lo que sería la imagen televisiva. La televisión es muy irrespetuosa con la gente y desde mi actitud absolutamente atea y crítica de la fé; pero fundamentalmente de la institución religiosa; lo que me interesó fue explotar la situación a nivel estético con un respeto muy grande por el creyente, sin mezclarlo con mi postura frente a la religión. De hecho, Luján termina cuando yo entro en cuadro que es lo que marca el fin de la película. Una vez que rompo la mediación del objetivo de la cámara.

Realizaste varias instalaciones como ¨Un Martes¨ en el Centro Cultural General San Martín o ¨Uyuni¨ que acaba de ganar un premio ¿ qué te brinda la video instalación como herramienta de expresión en comparación con otras propuestas estéticas ?

En cada caso es diferente. Tengo una libertad muy grande para crear o para producir obras. Trabajo con imagen en movimiento, pero no por eso lo que hago tiene que terminar viéndose contra una pantalla en una sala de cine o en un monitor, dado que es un dvd que empieza y termina. En cada caso, cuando llegué al lugar de exhibición fue diferente. En ¨Uyuni¨, la posibilidad de desplegar las imágenes en el espacio me permitía darle una vuelta de tuerca a una de las ideas que estaba trabajando, que básicamente es la diversidad en la mirada . En el caso de ¨Un Martes¨ es una obra que no puede empezar y terminar. Nació así. Es algo que existe.

¿ Nació bajo el concepto de instalación ?

Si, nació como instalación. No como “Uyuni” que primero fue video. En cada trabajo que hago la gestación es diferente. No tengo una metodología de trabajo estricta.

¿ Pensás que tiene que ver con una necesidad de expresión personal ?

Creo que quizás invento una manera diferente de expresión cada vez, enfrentándome con lo que me enseñaron en cada materia, cada profesor, cuando estudié cine, que el cine se hace de una determinada manera, a lo que siempre generé una resistencia muy fuerte. Los motivos pasan por ahí pero no se si es la negativa de una determinada metodología de trabajo.

Tiene que ver con que respeto mucho la libertad en el arte, que para mi es fundamental en la creación. Pensar que algo tiene que ser hecho de determinada manera, el ¨deber ser¨ te limita, y genera un posicionamiento ideológico que yo no creo que tenga que ver con el arte. No por eso se pierde rigor en el trabajo. El trabajo del artista es arduo y, justamente, se vuelve más arduo al no existir un ¨cómo hacerlo¨, al tener que encontrar los modos para hacer algo que uno comienza a hacer sin pensar ¨cómo hacerlo¨, que en definitiva es la obra. El cine industrial tiene un “cómo hacerse”, que muchos lo entienden como el “lenguaje cinematográfico”. Yo pienso que no hay “un lenguaje cinematográfico”, en realidad, lo que se halla como tal es el resultado de un modelo de producción y detrás de ese modelo de producción está arraigada una ideología, la del beneficio, único motor del capitalismo.

¿ Qué pensás que aportan las nuevas tecnologías ?

Bueno, yo generalmente trabajo con tecnología obsoleta. De hecho en ¨Un Martes¨ utilicé dos proyectores de súper 8. ¨Uyuni¨ también es mezcla de súper 8 con Hi 8, que es una cámara de video muy vieja que no es digital y, sin embargo, es un trabajo que hice el año pasado.
El video ya está institucionalizado como soporte de obra artística, de alguna manera. Las nuevas tecnologías también tienen sus espacios, sus festivales, sus muestras, sus instituciones, aunque quizás un poco menos que el video, pero yo no soy un artista digital. Trabajo con imagen en movimiento.

¿ Tu actividad como Vj (video jockey) la considerás arte digital ?

Si, pero tampoco soy Vj. Me gusta trabajar video en vivo y no por eso se es Vj. Justamente, estoy investigando sobre este tema. Las herramientas digitales ponen de nuevo en la escena algo que es propio de la imagen electrónica, que es el vivo. Ahora estoy tratando de desarrollar un proyecto; del que surgió también el dispositivo de ¨Un Martes¨; para hacer visuales en vivo pero con soporte fílmico. Es decir, con loops pero hechos en varios proyectores de súper 8, lo que es raro porque sería algo así como un Vj retro.

¿ No te definís como Vj ?

No, porque muy pocas veces toqué imágenes en una disco y, sinceramente, me siento mucho más cómodo cuando me presento en centros culturales o en los museos, donde lo que muestro son obras audiovisuales en vivo.

¿ Considerás que el Vj que está en una disco es una artista ?

No se… es difícil decirlo. Hoy pensar en delimitar el término artista es complicadísimo. Es un término muy heterogéneo. No me animaría a decir si un Dj (disck jockey) o si un Vj es un artista. Hay muchos pintores que se dedican a hacer retratos, que desarrollan un oficio increíble, que pueden generar un naturalismo absoluto, pero yo no se cuánto valor de arte tiene eso. Para mi hoy el arte es mucho más que desarrollar una técnica o dominar un oficio. La categoría de artista puede ser bastante cuestionada.

¿ Coincidís con la postura que dice que arte es lo que se exhibe en los museos ?

No, pero dado que después de los movimientos artísticos de posguerra, de las vanguardias históricas y del surgimiento de agrupaciones como Fluxus, se posibilitó una apertura de medios y de formatos, que permite que hoy se pueda hacer arte con diversidad de elementos, considero que los museos entendidos como sistemas y circuitos de legitimación hacen falta, porque como cualquier cosa puede ser arte pero el arte no es cualquier cosa, se necesita un respaldo detrás, con un discurso que avale la obra. Puede ser elitista, pero sin duda era también elitista el lugar que ocupaba aquel que tenía un don maravilloso para la pintura; es decir el manejo de la técnica, del oficio para realizar un retrato; en contraste con aquel que tenía una capacidad reflexiva y una sensibilidad mucho más grande que ese pintor, pero no utilizaba la técnica y, por lo tanto, no era valorado.

Considero que hoy los circuitos de legitimación son fundamentales, lamentablemente. Eso no quiere decir que el arte sea solo lo que entra en los museos, pero necesitamos los circuitos de legitimación, ya sean los galeristas, los museos, los curadores o los historiadores del arte. Es lo que le brinda al artista el aval para continuar, porque si veo un lienzo blanco colgado en una pared con un tajo, puede ser un lienzo preparado para ser pintado que se rompió o puede ser una obra de Lucio Fontana. Si yo no se quién es Lucio Fontana pero encuentro una de sus obras en un museo, se que llegó a ese lugar porque tiene toda una historia detrás como artista. En el caso de Fontana que es el padre del espacialismo, hay alguien que está generando un conocimiento de referencia que me acerca a esa propuesta artística y al valor que tiene, porque también pudo ser solo una tela rota.

Esto pasa mucho con las artes electrónicas, con los nuevos medios y las nuevas tecnologías. Hay mucha chantada. Hay mucha mezcla con el diseño, la publicidad y la televisión, por lo que se pierden los criterios y la noción de arte. Por eso hacen falta los circuitos de legitimación que, a su vez, pueden ser una trampa porque pueden legitimar basura. Es complicado, pero igual creo que es una de las características valiosas del arte de hoy, el ¨no se sabe¨, el ¨no hay certezas¨.

Durante la primera modernidad había certezas a través de un academicismo que me señalaba parámetros en relación a la anatomía, la perspectiva y la escala de colores. Todo eso ya no existe, en parte por una de las personas más importantes de la historia de la humanidad: Marcel Duchamp. Creo que de verdad fue un golpe muy fuerte en la historia del arte, en la concepción actual del arte, todo lo que aglutina como cristalizador de las vanguardias históricas, de los movimientos de postguerra. Considero que ahí surgen los interrogantes ¨qué es el arte después de Duchamp o qué es la música después de Cage¨.

¿ Tenés alguna reflexión en cuanto hacia dónde se encamina el arte ?

No. No me animaría a decir hacia dónde va porque el arte es una entidad viva y que se modifica permanentemente. Además, no se si le doy valor a concebir una idea sobre qué puede ser del arte dentro de 100 años. Trato de preocuparme porque mis construcciones estéticas sean valiosas, sólidas y el resultado de un proceso serio.

Andrés Denegri, quien estudió cinematografía en la Universidad del Cine, donde actualmente se desempeña como docente, se define fundamentalmente como un realizador.
Es Director de CONTINENTE, entidad dedicada al respaldo de la creación audiovisual, curador independiente de muestras de videoarte y productor para televisión. Es docente, además, de la Universidad de Tres de Febrero y de la Licenciatura en Comunicación y Diseño Multimedial de la Universidad Maimónides, entre otras instituciones.

¿ Qué otros proyectos estás desarrollando ?

Estoy en un proyecto con la realizadora Gabriela Golder, para desarrollar una serie de programas de televisión sobre el videoarte latinoamericano. Son temáticos y están distribuidos en 13 capítulos para 3 meses de programación, en los que cada edición gira alrededor de un tema, por ejemplo la cuestión del cuerpo atravesado por cuatro videos latinoamericanos. Otros temas son el espacio, la identidad, las fronteras, el amor, etc.

También estoy como curador en CONTINENTE que es un centro de difusión y de investigación de las artes audiovisuales argentinas y latinoamericanas, desde donde hicimos varias muestras que estuvieron en festivales de diferentes países, como ¨Ejercicios de Memoria¨ que fue una muestra muy importante que estuvo en el museo de Tres de Febrero y ahora va a presentarse en Washington.

Independientemente, realizo trabajos como curador en pequeñas muestras que armo, por ejemplo en noviembre preparé una muestra de video para el ciclo ¨Sinestesia¨ en el Centro Cultural Recoleta, así como alguna vez armé la muestra para Fuga Jurásica en el Museo de Ciencias Naturales.

¿ Te interesa trabajar en diferentes proyectos ?

Si, pero hay algo que es fundamental para mi y es que hago únicamente las cosas que me gustan. Es una decisión que tomé hace mucho y, por eso, yo nunca haría televisión comercial así como nunca haría publicidad. No me interesa transformarme en un empresario, aunque respeto a quien toma esa decisión. No me interesa ser un soldado de la corporación, no me interesa ser un peón que dedica un año de su vida a enriquecerse, mínimamente, mientras una corporación se enriquece abismalmente, pero respeto a aquel que lo necesita o acepta esa opción.

En el caso de la publicidad tengo un impedimento a nivel ideológico. No es una virtud sino una imposibilidad. No podría nunca decirle a un joven que es más lindo, más inteligente o más sensual si fuma, porque no lo creo y, además, para que una corporación tabacalera se llene de dinero. No me inquieta tanto que el joven vaya y fume, como si me preocupa que la publicidad y la televisión comercial sean formadoras de ideología. Creo que ese es el problema. Ciertas problemáticas de la sociedad tienen que ver con que tenemos un gran maestro, que está adelante nuestro desde antes que sepamos hablar, que es la televisión. Lo que hicimos de la televisión que es ¨el gran modelo¨.

¿ Qué te interesa transmitirle a tus alumnos y que te brinda a vos la docencia ?

La docencia me encanta. Sobre todo porque me exige y me mantiene en un permanente crecimiento. Aprendo mucho, porque siempre necesito tener más para dar a los chicos. Lo que me interesa transmitirles, y que quizá suena sesentoso, es que uno es responsable por lo que hace. No poner el interés en hacer algo lindo sino algo sólido, con coherencia en el discurso que se genera, porque sucede que los chicos están desnudos y absolutamente vulnerables frente a la imagen y el problema, al ser los medios creadores de ideología; volviendo al tema; es que no se dan cuenta de que ellos terminan siendo reproductores de esas ideologías, en sus discursos.

Es muy impactante ver cómo si no se genera conciencia de lo que se hace, sus trabajos están lindos y bien, sin un sentido. Hay una frase del Festival de Overhausen de este año que dice: ¨Que algo esté bien hecho no es suficiente¨. Eso es lo que me interesa, que los alumnos sean conscientes y sepan que todo discurso es un discurso ideológico, porque la ideología no es lo que se dice sino desde dónde se dice y siempre se dice desde un lugar.

Me interesa que los alumnos sean conscientes como creadores y como espectadores, para que puedan generar una mirada crítica frente a los discursos y los hechos estéticos, que nos rodean permanentemente en la ciudad. En definitiva, generarles una conciencia crítica frente a la imagen.

En la Universidad Maimónides tu materia está orientada al desarrollo de proyectos ¿ Cómo trabajás en este caso ?

Es una materia fundamentalmente práctica pero igual trabajan el concepto, porque la práctica no supone una negación de la reflexión. La reflexión no es algo previo al hecho de hacer, mientras se está construyendo un hecho estético hay reflexión. Cada grupo inicia procesos creativos bastante diferentes. Algunos parten desde la temática, otros desde un determinado dispositivo o a partir de una imagen, pero siempre el proyecto que generan y cómo empiezan a construir un hecho estético a partir de allí, supone núcleos de problematización. Me interesa que hagan concientes algunos de los núcleos, y ver qué supone la reflexión que están generando desde la obra. Ahí está la teoría. La teoría se cristaliza en la práctica sino no tiene ningún valor.

Reconocido en los circuitos de videoarte de países como Francia, Alemania, Holanda, Croacia, Estados Unidos y también en Latinoamérica, Denegri manifiesta un compromiso con su obra y su calidad de artista, que se trasluce en una visión clara y crítica sobre los procesos actuales de generación estética. El realizador cerró la entrevista con una reflexión sobre la expresión artística y a la vez abrió ventanas hacia un arte impredecible que no se ciñe ni se limita, ni a fórmulas ni a esquemas prefijados.

¿ Cómo evalúas el desarrollo del arte en otros países en comparación con Argentina ?

En Argentina tenemos una producción sólida mientras que en Europa se produce mucho pero el resultado es de una levedad absoluta. Observo poca reflexión en las obras. Hay excepciones, pero en festivales pequeños y en artistas jóvenes se ve ¨malabarismo audiovisual¨. Aparece lo que es lindo porque es lindo, sobre todo porque hay muchos diseñadores que trabajan en las artes desde el diseño.

Hay muchos proyectos interesantes, pero luego resultan clipcitos absolutamente banales, en donde se ve la imagen por la imagen misma y el ritmo por el ritmo, y como el resultado es agradable parece suficiente, pero creo que únicamente son correctos si se los considera ¨artesanía audiovisual¨, pero el arte se desarrolla de otra manera y tiene otras características.

¿ El arte se desarrolla desde los cuestionamientos ?

Considero que hoy es necesario que un artista reflexione ¨profundamente¨ cada decisión que toma, tanto en cuanto a los soportes como en relación con las imágenes con las que trabaja. Es obvio que está la sensibilidad del artista y la reflexión no quita el hecho estético como resultado, pero se llega luego de un camino muy arduo, en el que se trabaja con mucha constancia y rigurosidad. No se puede ¨hacer porque si¨ y ¨porque es lindo¨. Sería tremendo, porque la producción estaría enmarcada dentro de los parámetros de lo cultural como mercancía de consumo, con la finalidad de ser simplemente agradable.

Justamente, no está la academia marcando los lineamientos de lo que debe ser el arte, porque llegamos a entender que lo bello es absolutamente subjetivo. ¿Quién puede decir que algo es bello o no?. Hay determinadas tendencias que surgen de nuestro lazo cultural, pero los que trabajan como formadores de gusto, en el marco de la industria cultural, son la publicidad y la televisión, pero no el arte. El arte no es una industria cultural. El cine de entretenimiento no es arte. Me encanta ir a ver películas de entretenimiento y disfrutarlas, pero en ellas si bien hay producción estética no hay un hecho artístico. Esto ocurre porque la función estética está desplazada a un cuarto nivel, ya que antes se privilegian los intereses que supone esa película como producto de una industria. El problema surge cuando estos parámetros o valores de la industria aparecen en el arte.