Universidad Maimónides: Escuela de Multimedia
9 junio 2005

Entrevista a Marcelo Terreni

Por Multimedia Maimonides
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Marcelo Terreni es uno de los egresados de la Escuela de Comunicación Multimedial, en la que obtuvo durante varios años una de las becas al mérito que otorga la institución a los estudiantes que se destacan académicamente. Regresó a Buenos Aires pocas semanas después del comienzo del año 2005, luego de realizar una experiencia como becario del Departamento Académico y Telemático del MECAD (Media Centre of Art & Desing) en Barcelona, que duró cerca de un año. Hace pocos días a partir de una convocatoria de Educ.ar, el Portal Educativo del Estado, fue seleccionado para ocupar un cargo de Programador Multimedial.

Quienes conocimos a Marcelo durante los cuatro años que cursó su carrera universitaria, pudimos apreciar su actitud creativa, innovadora y comprometida con intereses que compartió con sus compañeros de carrera. Con ellos formó el grupo de experimentación en arte digital MMXS (Multimedia por Simpatía), que realizó las primeras instalaciones interactivas de la Universidad Maimónides con el asesoramiento de Mariela Yeregui y Gabriela Golder.

¿Como surgió la posibilidad de viajar a España y por qué tomaste la decisión?

Mariela Yeregui, que fue una de mis profesoras en la carrera, estaba en ese momento trabajando en el MECAD. Desde que ella viajó estuvimos siempre en contacto y como necesitaban una persona, me ofrecieron la posibilidad de trabajar allí como becario.

Marcelo se desempeñaba por entonces como diseñador multimedia en el departamento de Marketing LAM y Refino de REPSOL YPF. Allí estuvo a cargo del lanzamiento de promociones rich-media para Internet y varios desarrollos para intranets y extranets de la empresa, entre otras cosas, desde el año 2002.

Si bien en REPSOL tenía un puesto que muchos considerarían interesante, me preocupa aprender constantemente e incorporar nuevos conocimientos y experiencias, por lo que considere que trabajar en uno de los centros de arte y desarrollo digital que está catalogado como uno de los más importantes de Europa, podía aportarme un crecimiento profesional y cultural inmenso de acuerdo a mis inquietudes, así que no lo dude y dejé mi puesto.

Era noviembre del año 2003, tenía 21 años y faltaba un mes para su incorporación al MECAD pero también para la presentación de su tesis final de la licenciatura. Marcelo rindió una noche y a la noche siguiente ya estaba volando rumbo a España.

¿Cuál es tu evaluación de la experiencia en Europa?

A través de la experiencia en Europa pude revalorizar la formación multidisciplinaria a la que tenemos acceso en Argentina, ya que para salir a competir en nuestro mercado laboral y a partir de la presión económica en la que vivimos, los profesionales se capacitan constantemente en diferentes áreas, manejan diversos programas y herramientas, lo que no ocurre en el exterior.

En Europa es muy raro que un profesional se ocupe de varias cosas. En general manejan uno o dos programas y se dedican a desarrollos en referencia a esas herramientas específicas. Allá no tienen necesidad de diversificarse por que no sufren la presión económica del mercado. Sin embargo, aprovechan el perfil multidisciplinario cuando lo encuentran.

¿Qué te aportó la carrera universitaria?

En mi caso, tuve la posibilidad de cursar los cuatro años de la carrera con un grupo de 10 compañeros muy capaces, con los que compartimos el interés por la investigación, la generación de ideas y la búsqueda de fuentes de información y novedades que intercambiamos constantemente. En la facultad aprendí muchas cosas a través de profesores muy buenos, pero creo que más allá de lo que puede brindar una institución educativa es muy importante el interés y la preparación personal.

¿Qué hiciste en el MECAD?

Comencé a trabajar en tareas de soporte técnico, desarrollos y mantenimiento de plataformas de e-learning, sitios web para instituciones artísticas, y dictado de tutorías a través de clases de apoyo. Luego me asignaron un curso como profesor de un master presencial, y un master y un posgrado on line que dictan para profesionales de todo el mundo.

¿Por qué decidiste volver?

Si bien fue muy valorada mi capacidad de diversificación y eficiencia laboral, no había posibilidades de una mejor remuneración en el centro y consideré que el monto de la beca estipulado no estaba de acuerdo a mi rendimiento. Pudiera haberme insertado en el mercado español o europeo, pero no dude en volver cuando se terminó el contrato porque este es mi país, y quiero vivir y desarrollarme profesionalmente aquí, en donde hay muchas cosas por hacer.

Marcelo Terreni, quien comenzó su carrera profesional en la industria gráfica, contó que uno de sus objetivos es poder dedicarse alternativamente a diversos intereses, entre los que se encuentra el video de creación. Mientras sonríe comenta: “En principio no hablo de videoarte por respeto a los artistas de trayectoria”.

¿Te parece válido el vínculo entre arte y tecnología informática?

Creo que a nivel mundial se generan obras muy buenas pero también malas, sin embargo creo que la investigación y la experimentación del vínculo entre arte y tecnología es legítima, así como lo fue a lo largo de la historia de la humanidad la utilización de otra clase de tecnología”.

¿Cuál crees que es el futuro de los profesionales del área en el país?

Tenemos un muy buen nivel de profesionales y en este momento hay una demanda importante de gente en el sector, pero creo que hace falta una revalorización de los profesionales de la multimedia, frente a una situación general de precarización laboral en Argentina y que por supuesto afecta al área.

Un estilo de vida diferente

El argentino esta muy acostumbrado a trabajar muchas horas y sin límite preciso. En Europa, cuando termina el horario laboral, se suspende el trabajo y te retirás, mientras que en Argentina no se respetan los horarios. En nuestro país, en general, todos los trabajos se pautan con plazos de tiempo muy acotados aunque no sea necesario.
Nos acostumbramos a trabajar con un ritmo acelerado, lo que produce altos niveles de tensión y eso no le hace bien a nadie, por el contrario es perjudicial. En España a nadie se le ocurre pautar un trabajo que demanda dos meses y medio de desarrollo para realizarlo en un mes como es frecuente que ocurra en Argentina.

Creo que es necesario cambiar la forma de trabajar. De lo que hablo es de la posibilidad tener una “mejor calidad de vida en nuestro país”. Aquí hay empresas muy exitosas, en las que los empleados son eficientes pero hace falta redefinir el estilo de trabajo y poner límites a empresas que reciben ganancias sobredimensionadas en relación a lo que le pagan a sus empleados, que si bien no perciben bajos salarios; ya que los sueldos son buenos comparados con otros sectores; estarían en condiciones de obtener mayores ingresos dadas las ganancias que generan los productos que elaboran. Desde el punto de vista de la economía, un empleado con mayores ingresos y más tiempo libre, sale más y consume más, y de esa manera el mercado se beneficia.

Cualquiera que viaje al exterior puede ver la diferencia. Creo que deberíamos ponernos de acuerdo los programadores, desarrolladores multimedia y diseñadores gráficos que se dedican a la web, para buscar distintos mecanismos que nos ayuden a revalorizarnos como trabajadores en nuestro país.

Marcelo me mostró muchas fotos de su viaje y también otras de sus compañeros de curso, tomadas en un asado. Sigue siendo un joven intelectual, inquieto y agudo, que acopió de su viaje ideas y reflexiones que expresa en ideales y proyectos, en un país en el que hay mucho por hacer. Sin duda, los que conocimos a Marcelo Terreni y los MMXS (Carolina, Gumer, Lisandro, Sebastián, los Allona y Razzari entre otros) sabemos que son “gente necesaria”, como dice el poema de Hamlet Lima Quintana, “Gente”: Hay gente que con sólo decir una palabra/enciende la ilusión y los rosales;/que con sólo sonreír entre los ojos/nos invita a viajar por otras zonas /nos hace recorrer toda la magia./Hay gente que con sólo abrir la boca/llega hasta los límites del alma, alimenta una flor, inventa sueños,/ hace cantar el vino en las tinajas/ y se queda después como si nada./ Y uno se va de novio con la vida desterrando una muerte solitaria/ pues sabe que a la vuelta de la esquina/ hay gente que es así, tan necesaria.