Universidad Maimónides: Escuela de Multimedia
28 enero 2005

Entrevista a Martín Groisman

Por Multimedia Maimonides
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El realizador de “El cuarto infinito”, Martín Groisman, nos brindó la oportunidad de conversar con él acerca de la obra que presentó en Buenos Aires Digital 05; la Exposición de Diseño y Cultura Digital que reúne anualmente a los profesionales del área; y sobre su personal visión de la transformación que se producirá en los medios de comunicación y el futuro del arte digital, entre otras cosas.

¿Cuánto tiempo demandó el desarrolló de “El cuarto infinito” ?

El cuarto infinito es un concepto de instalación, como su nombre lo indica, es una obra que nunca se termina. Entonces, a lo largo del tiempo va a tener muchas versiones. Nunca se cuándo será la próxima, pero la idea es que esté en constante mutación. Es infinito porque representa al espacio, porque juega con las metáforas de lo infinito pero también porque es una obra que no se termina.

¿Cómo fue el proceso de gestación?

El proceso comenzó hace un año. Hubo una primera versión y luego una segunda, que fue presentada en “Buenos Aires Piensa” en El Dorrego. El contenido y el concepto fueron distintos. En esa oportunidad, tomé una frase del cuento de Borges “El Aleph”, en donde dice que a partir de la visión del Aleph, percibió que en un mismo punto coincidían millones de objetos. A partir de esta idea, el objetivo fue mezclar diferentes realidades, y por eso había elementos relacionados con la naturaleza como peces, y también televisores voladores, juguetes de niños, etc. Era como un continente de cosas aleatorias porque todos los objetos podían ser incluidos, como en el Aleph.

La idea de un espacio físico, que es el universo planetario, se repite siempre y en esta tercer versión pasamos a los conceptos de microcosmos y macrocosmos manteniéndonos en el mundo de lo natural, y la próxima vez no lo sé.

Lo que nos interesa con esta simulación del universo es que la interactividad pase porque la gente pueda operar sobre las leyes físicas que lo gobiernan. Que hagan que el espacio se expanda, se comprima, se acelere o se incline. La otra idea es que en general las instalaciones están pensadas para que interactúe una persona, a diferencia de El cuarto infinito que está pensado para cinco o seis personas a la vez, que deben permanecer dentro un tiempo para descubrir la interactividad.

En el desarrollo de la última versión de la instalación presentada en Buenos Aires Digital, Groisman y el equipo junto al que trabajó, utilizaron un software libre que bajaron de Internet con el nombre de v v v v, mientras que en las versiones anteriores utilizaron el Macromedia Director. El realizador comentó al respecto: “Me parece interesante utilizar herramientas de uso libre con fuente abierta y tener la posibilidad de desarrollar lo que uno quiera y pueda”.

¿Cómo distribuyeron el trabajo?

Por mi parte definí el concepto y el guión, desde la dirección de la obra, y el resto del equipo estuvo formado por Gumersindo Serrano Gómez, Matías Romero Costas y Tarcisio Pirotta, quienes realizaron la programación, el trabajó con los sensores y el sonido, mientras que Soledad Jordán y Cecilia Fraiese se encargaron de la produccion

Una mirada hacia el futuro de los medios desde la historia personal

En la actualidad, Martín Groisman es docente de materias en las que desarrolla contenidos de comunicación, arte y diseño multimedia, en universidades estatales y privadas, Productor Ejecutivo de Monoblock Multimedia; estudio que brinda soluciones integrales en el campo del diseño interactivo; y Miembro del Comité Ejecutivo Internacional de la Sociedad Iberoamericana de Gráfica Digital (SIGRADI), entre otras cosas.

¿Cómo empezó tu carrera profesional?

Me recibí en la UBA (Universidad de Buenos Aires) de Psicólogo, y mientras estudiaba hacía una pasantía en el Borda, el manicomio. Allí conocí a un equipo de gente que se dedicaba al cine y comencé a vincularme con el área a partir de mi experiencia en el manicomio.

Cuando me recibí gané una beca y viajé a España. Allí fue donde se produjo la mutación hacia lo audiovisual. Fue en el año 84. Era un momento de mucha efervescencia en Europa con surgimiento del video. Cuando volví dejé la psicología y empecé a trabajar en cine. Trabajé en algunas películas haciendo foto fija, me incorporé a una escuela de cine que se llamaba CECICO, que era una cooperativa de cine, y comencé a realizar videos.

Luego entré en la televisión y trabajé muchos años en la dirección de diversos programas periodísticos, en Canal K; que fue un programa con muñecos; e hice varias telenovelas. En general, realizaba la dirección de exteriores. Paralelamente comencé a trabajar en la Facultad de Diseño Gráfico de la UBA en una cátedra de Comunicación y, de a poco, fui orientándome hacia los medios.

En el año 96, apróximadamente, descubrimos lo que era la multimedia, ya que hasta es momento no teníamos demasiada idea de qué se trataba, y empezamos a investigarla. Entonces, dejé el trabajo en TV para introducirme más en el tema de la multimedia.

¿Qué destacarías de los trabajos y los proyectos personales que realizaste a lo largo de tu carrera?

Un CD Rom que desarrollé con un equipo de gente de Uruguay que se llamó ¨Tal vez mañana¨. Es una novela interactiva que me demandó dos años. Con este trabajo, ganamos un premio muy importante, el Moebius, que se otorga en un Festival Internacional de Multimedia.

Otro trabajo que me gustaría destacar es el corto ¨Carambola¨ que es una película de treinta minutos. Es un policial concebido como una ficción tradicional, que fue realizado con el apoyo de la Fundación Antorchas y el Centro Multimedia de México (CNCA).

Cuando estaba en la cátedra con Jorge La Ferla, hicimos un trabajo ¨El medio es el diseño¨ que consiste en un libro con un CD Rom. En el CD armé una simulación interactiva de un canal de televisión imaginando lo que sería el futuro de la tele, es decir como sería la televisión en mucho tiempo.

¿Cómo resultó ese futuro imaginado?

El CD lo realizamos hace 10 años y lo que pensaba cuando lo hice, tenía que ver con la convergencia de medios que implica cada vez más la participación del público, en una mezcla entre Internet y televisión

¿Para el desarrollo del CD realizaste investigaciones?

Uní mis investigaciones con mi experiencia en los medios. El CD consta de tres bloques de contenidos para televisión interactivos: Un noticiero interactivo, una telenovela y un programa de concursos con premios, preguntas y respuestas.

¿Hacia donde crees que van los medios?

Hacia ese mismo lugar. Hacia la convergencia de medios. Ahora quizá tenga importancia la tecnología celular. Es decir, que en el futuro se utilice la televisión móvil que dará la posibilidad de manejar en el celular toda la información. Aparentemente los medios van hacia ese lugar. Hacia una atomización. Todo se achica y se hace móvil. Tiene que ver con que, cada vez más, las experiencias duran menos.

¿Crees que estos desarrollos son positivos para el ser humano?

Creo que todo depende del uso y de la relación que cada uno establece con la tecnología, que en sí misma no es buena ni mala.

Una vez le preguntaron a Umberto Eco que pensaba de las computadoras y él dijo que las computadoras son como las drogas. Es decir, depende del uso o abuso que se haga de la computadora y el grado de alienación que cada uno tiene en relación con la tecnología, que llegue a causarle daño o no.

La tecnología es una posibilidad genial, pero si a través de ella se va a convertir a la gente en robots teledirigidos, entonces, no es buena.

¿O quizá si va a reemplazar al hombre como mucha ciencia ficción lo augura?

No es buena si va a convertir al hombre en una especie de esclavo cibernético mediático. Las formas de dominación han cambiado pero siempre hubo factores de poder que intentaron dominar a las masas, a la vez que siempre hubo gente que buscó salidas, y esto va a seguir ocurriendo.

¿Qué te interesa transmitirle a tus alumnos?

Lo que me interesa transmitir es que por detrás de los nuevos medios y las nuevas tecnologías, hay una historia que es necesario conocer para poder entender qué es lo que está pasando ahora, ya que existe una sensación de que todo surgió de la nada, un desconocimiento muy grande de los hechos. Particularmente me preocupo por transmitir los acontecimientos del siglo XX, por lo menos desde los años veinte con las vanguardias, que son el sustento de los desarrollos actuales y lo que los hace posibles.

Otra cosa que trato de transmitirles a los alumnos es el compromiso, el interés en lo que hacen, la importancia de aprovechar la experiencia del estudio, ya que en general mucha gente lo toma como un trámite y no se compromete.

Con respecto al contenido de las materias, lo importante es comprender que hay un lenguaje que sostiene a la tecnología y no al revés. Es decir, que la tecnología está permanentemente incorporando cosas nuevas y que lo que la sustenta es el discurso, por eso si un profesional tiene un manejo del lenguaje y del discurso se puede adaptar a cualquier tecnología, mientras que si basa su formación en el último plug in o en el último programa, el horizonte es muy limitado.

En cuanto al arte digital ¿hacia dónde crees que se encamina?

Habría que ver si existe el arte digital como primera pregunta.

¿Tenés una posición tomada al respecto?

Creo que no tiene sentido hablar de arte digital, ni de arte del óleo, ni del cartón, porque el arte puede tener cualquier soporte.

Ahora, en lo que respecta al arte digital, yo creo que va hacia lo performático. Considero que, por un lado, las manifestaciones más fuertes del arte digital son las que se ven fuera de la pantalla, que tienen que ver más con interfaces espaciales que con un soporte de pantalla, y que implican la participación del público, y por otro lado, todo lo que es telemática, las experiencias a distancia a partir de las posibilidades que brinda la red.

Me parece que vienen esas dos cosas muy ligadas. Por un lado, la posibilidad de generar algo acá y en Hong Kong a través de la red, y por otro, el poder accionar sobre la interfase de una manera que no tiene que ver con el botón, el mouse o el clic, sino con otra cosa, con el movimiento, con la expresión, con la temperatura, con la luz, a partir del uso de sensores y dispositivos.

Considero que lo más interesante es que el arte sale del ámbito del museo, de la galería, y que encuentra otro lugar.

¿Te parece interesante la posibilidad de que cualquier persona desde su casa interactúe con la red?

Es importante contar con el acceso a un trabajo en red, lo que pasa es que la gente que busca contenidos de net art ya está formada. Es muy difícil que la persona que mira a Tinelli busque esta clase de contenidos, ya que no tiene ni la experiencia de haber visto un cuadro en un museo.

Entonces, existe una brecha y la gente debería dar un salto. Puede que pasé, pero le va a faltar la cultura que nunca tuvo, no porque para acceder al arte haya que ser culto, sino porque si una persona nunca tuvo esa experiencia es muy difícil que la vaya a buscar. Sobre todo porque la comunicación masiva se propone como algo que no tiene nada que ver con el arte, se da todo masticado, todo simple y fácil de consumir.

Lo diferente del arte es que debería ser eso que de alguna manera te hace preguntas, te inquieta, te interroga, te hace pensar, o te llega un poquito al corazón.

Martín Groisman dictará, del 4 al 7 de agosto, junto al realizador mexicano Fernando Llanos, un workshop en el marco del concurso ¨Un día en la vida II¨ para el que la Fundación Telefónica ofrece veinticinco becas, con el objetivo de seleccionar dos proyectos y posibilitar que los ganadores desarrollen una idea a través del diseño de un site y la utilización de la red, a partir de una serie de premisas concretas.

El workshop, que ya fue realizado el año pasado, durará tres días luego de los cuales un jurado integrado por Julia Masvernat, Dina Roisman y Arcángel Constantini elegirán dos propuestas. Los ganadores contarán durante dos meses, a fin de concretar sus proyectos, con un apoyo económico y los laboratorios de MediaLab de la institución.

Groisman destacó la importancia de contar con espacios como el que brinda la Fundación Telefónica ya que según explicó:

“No hay en la actualidad en Buenos Aires lugares que fomenten la producción experimental. Hay concursos, pero casi no quedan espacios que brinden un incentivo económico para un proyecto artístico como el que ofrece Fundación Telefónica”

Martin Groisman es diseñador, productor multimedia, director de cine y TV.
Productor Ejecutivo de Monoblock Multimedia, docente e investigador de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la UBA (Universidad de Buenos Aires) y de la Universidad Maimónides en la carrera de Tecnología Multimedial, Coordinador del Posgrado de Diseño Digital FADU (Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo)/ UBA, Director de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil en la carrera de Artes Multimediales del IUNA, entre otras instituciones. Es Miembro del Comité Ejecutivo Internacional de SIGRADI (Sociedad Iberoamericana de Gráfica Digital).
Entre sus trabajos más destacados se encuentran el libro y CD ROM “El medio es el Diseño” de Ed. Eudeba. del que es Co-Autor junto a Jorge La Ferla, el film “Carambola” del que es guionista y director, realizado con el apoyo de la Fundación Antorchas y el Centro Multimedia de México (CNCA), participando en los festivales de Oberhausen (Alemania), Sueños Cortos (Bs AS), la novela interactiva en CD ROM “Tal vez
mañana”, ganadora del Prix Moebius (Rio de Janeiro /99) de la que es autor y director. Participó en diversos festivales entre los que se encuentran el festival File (Sao Paulo) Interferences (Belfort, Francia) , Moebius (Paris/France).