Universidad Maimónides: Escuela de Multimedia
17 septiembre 2003

Figarix + Audiocube

Por Multimedia Maimonides
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Al promediar el fin de Carrera, cada alumno debe realizar un trabajo final -tesina- que sirva para marcar un antes y un después de tu vida como estudiante. La presión no es poca, sobre todo cuando te ponés a pensar que debería de ser un proyecto que quedase para las generaciones posteriores y que funcione como pilar para una nueva forma de ver la Multimedia mientras establece las bases para el nuevo paradigma de la comunicación interactiva.

Una vez que ya has perdido la primer parte del año tratando de pensar en algo que cumpla con los requisitos anteriores, te das cuenta que nada de eso se hará realidad y optas por la opción B: hacer un proyecto que te sirva para explorar aquellas cosas que te quedaron pendientes, que sea divertido y por sobre todas las cosas que sea alcanzable en el plazo que te queda de tiempo.

Mi caso personal trata sobre las esquizofrenias que uno puede tener cuando intenta relacionar los campos de la imagen y el sonido, cuando quiere descubrir cuál es el sonido del color amarillo o bien cuando intenta obtener una explicación de por qué al escuchar música relacionás generalmente los sonidos con imágenes preconcebidas.

Luego de una interesante y extensa introducción, comenzaron las investigaciones para ver hasta dónde quería llegar y puntualmente qué quería hacer. Tenía conmigo unas premisas que me servían de puente para cruzar de un lado hacia el otro: debía de ser un proyecto cuya interfase no fuera nada convencional, tenía que ser algo que realmente incitara a la gente a utilizarlo, debía de poder crear experiencias irrepetibles y por sobre todas las cosas no tenía que tener ningún fin puntual sino simplemente ser una experiencia para jugar y divertirse.

El proceso de desarrollo fue largo pero por suerte no llegó a ser tedioso. El producto final al que llegó a ser Audiocube es un prototipo de lo que la versión física-real debería ser. Para el ámbito de la tesina, excedía los objetivos el llegar a corporizarlo en algo tangible y la forma final en la que se presentó -interactivo utilizable desde el PC- cumplía los requisitos.

Lo mejor para entender un poco más de qué va el proyecto es descargar Audiocube para jugar con él y sacar tus propias conclusiones. Ahí mismo encontrarás la parte de documentación donde se desarrolla con más profundidad los distintos marcos del proyecto.

Como conclusión puedo decir que la pasé muy bien, que me gustó mucho lo que quedó, que cumplió con los objetivos y que si bien no sembré la semillas para una nueva generación de seres multimediales, cerré mi carrera con un proyecto que incluyo en mi portfolio y que me sirve como carta de presentación cuando quiero contar quién soy, de dónde vengo y hacia dónde voy.

Y por cierto… demás está decir que jamás me enteré de cuál era el sonido del color amarillo.

./m

Nota: muchas gracias a Julián Garamendy (alumno también de la carrera de Multimedia), persona sin la cual este proyecto no hubiera tenido jamás la forma que adquirió.