Universidad Maimónides: Escuela de Multimedia
1 enero 2003

Discos: Sonic Youth-Tom Yorke

Por Multimedia Maimonides
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Mucho tiempo y varios discos han pasado desde el inicio del grupo neoyorquino, y muchos cambios han sufrido durante el recorrido. La primera etapa (comienzos de los 80 hasta principios de los 90) fue una época en la cual el punk estaba muy presente en sus canciones, debido a una violencia en el sonido (producida por guitarras "sucias" y punzantes), más las voces (ya sean de Kim Gordon o Thurston Moore) llenas de autoridad, provocaban ese estado de caos. Los años pasaron y la banda fue acercándose cada vez más a resonancias menos complejas, pero sin abandonar su costado punk. El disco anterior a Rather Ripped (Sonic Nurse) había sido lo más cercano a esta mezcla de canciones con una melodía marcada, pero con sus "erupciones" de ruido. No sólo fue un gran disco, sino también ayudó a mantener vivo al (en su momento pasado de moda) indie-rock. Rather Ripped más que la continuación de este nuevo rumbo, es el anclaje definitivo en tierras donde las armonías dejan la oscuridad y las voces son más suaves.

Esta nueva faceta puede enojar a más de un purista, pero si bien Rather Ripped no es un disco memorable, sí es una increíble prueba de capacidad para armar melodías y, además, una excepción a esa tarea tan difícil que es madurar sin perder el prestigio artístico. Mantener la dignidad artística es un proceso muy complicado para los músicos. Luego de muchos años, se plantean una situación disyuntiva: por una parte está el rédito económico que da vivir del pasado, y por otro, la continua lucha por lograr una material "fresco", dónde el motor esté en las ganas de componer. Es una obviedad mencionar a los Rolling Stones o a Iggy Pop, como grandes músicos, que el paso del tiempo no ha venido acompañado de una evolución musical y/o estética. Sonic Youth aborda, a su manera, canciones pop, sabiendo que la ira y el nerviosismo (punk) del pasado ya no es la misma a los 20 que a los 50 años.

Yendo al disco en sí, los puntos altos son canciones como Incinerate, con la guitarra de Thurston guiando al tema hacia hermosas texturas. Do you believe in rapture? es posible que suene "vacía" la primera escucha, pero la voz (muy delicada) de Moore más el repiqueteo de la guitarra la convierten en una hermosa balada. Sleep around parece querer recordar viejos tiempos de furia, pero esos intentos quedan sólo en los 3 minutos y medio que dura el tema. Jams Run free es una delicia que encuentra a la guitarra y la voz del matrimonio Moore-Gordon, en un encuentro que deja tanta dulzura como melancolía. En Tuorqoise Boy si bien se oyen las ya clásicas capas de ruidos, es una canción que transcurre por mares calmos, lejos de toda amenaza. Pink Steam (con una intro muy ambient) sigue el mismo camino, sólo que llega a climas épicos y muy emotivos. Or es una pieza musical que llama la atención el ambiente creado por el bajo y la batería. Algo oscuro, que da la sensación de haberse producido un desastre, minutos antes de que empiece a sonar el tema. El disco cierra con Helen Lunderberg (único momento en el cual la máquina del tiempo retrocede unos 15 años), pero el track 10, The Neutral, merece una mención aparte. Moore consigue impregnar alegría en su guitarra, que, junto a la batería, y a la voz de Kim Gordon (de una ternura emocionante), logra esa sensación de querer escucharla una y otra vez.

A pesar de este presente más que meritorio, no se vislumbra un futuro alentador para la banda. Si bien los temas aparecen, en los créditos, como propios de la banda en conjunto, la realidad es otra. Thurston hace tiempo que planea desarmar el grupo, ya que el verdadero compositor es él, y pareciera ser que sus compañeros no lo siguen a la misma velocidad compositiva. Más allá de esto, Sonic Youth sigue esquivando el deterioro que produce el paso del tiempo. Con elegancia y actitud, Rather Ripped es una prueba más para los que ubican a la banda neoyorquina como unas de las más influyentes en los últimos 20 años.

The Eraser. Tom Yorke

El primer disco solista del cantante de Radiohead se hizo esperar, pero valió el tiempo de espera. Con la producción del histórico Nigel Godrich, Thom Yorke se tomó un respiro de su banda, y logró realizar un disco que sigue los caminos que empezó con Kid A y Amnesiac. Mucha experimentación sonora, beats electrónicos repetitivos -centrados en el bajo- y muchas ganas de no darle una melodía sencilla a los temas, son las características del disco. Pero a diferencia de sus intentos anteriores, esta vez Yorke logra ambientes más placenteros. Las canciones fluyen naturalmente, comandadas por la voz de un Thom Yorke que consigue sus registros mas bellos en temas como The Eraser, Analyse y Atoms for peace; éste último sorprende tanto por su belleza como por su minimalista composición. Analyse consigue impregnar un ambiente de misterio, gracias al piano (tocado por Jonhny Greenwood) que avanza junto a la desesperantes frases de Yorke ("There´s no time…."). Hay lugar también para canciones, que sin llegar a ser bailables, hacen mover la cabeza, siguiendo el ritmo casi-funk, como en Black Swan o Harrowdown Hill.

En notas dadas a medios extranjeros, Thom Yorke reconoce que la simpleza es en gran parte, gracias a la ayuda de Nigel Godrich. El productor pudo hacer que las canciones tomaran un rumbo diferente a como venían y, en vez de sobrecargar los temas, realizó el proceso a la inversa, desollando las canciones hasta dejarlas en estado natural. "Sin Nigel Godrich, The Eraser nunca habría salido. Si hubiera dependido sólo de mí, habría esperado un mes o dos que decantara, y el disco quizá se habría malogrado", comentó Yorke a Les Inrockuptibles.

Son admirables los caminos que tomó Radiohead luego de su disco que los llevó a una popularidad impensada (Ok Computer). Podrían haber tomado el lugar que hoy posee Coldplay. Pero ellos prefirieron darles las espaldas a esos objetivos, haciendo una música que no busca una aprobación sencilla.

Pero toda búsqueda hacia tierras desconocida siempre tiene sus riesgos, sus baches. Radiohead sembró la duda con su último disco. ¿Hacia dónde apuntarán? ¿Que significante tendrán de la palabra canción?… Thom Yorke podría componer con su piano o su guitarra, hermosas baladas (Escuchar Where blue birds fly o I Am A Wicked del disco Com Lag), y dejar en ridículo a Chris Martin. Pero el cantante británico reniega de su capacidad de componer hermosas melodías: "Me interesan más los sonidos, los beats y los ritmos, por eso muchas veces me frustro escuchando Radiohead, porque, muy a mi pesar, hacemos canciones. Con The Eraser quise alejarme de ese tipo de formatos, pero Nigel Godrich es un obsesivo de las canciones, y cuando le hacia escuchar las ideas que tenía, me decía: -Pero si tenés una canción es necesario que cantes encima-

Más allá del desenlace final, que será con el esperado disco de Radiohead, The Eraser es mucho más que un aperitivo. Es una obra artesanal, un aliciente para los sentidos y un disfrute que no se queda sólo en la oscuridad.

Este artículo fue publicado originalmente en el blog http://yourblues.blogspot.com/