Universidad Maimónides: Escuela de Multimedia
1 enero 2003

Discos de ayer, de hoy, de mañana

Por Multimedia Maimonides
  • facebook
  • google plus
  • twitter

La mejor forma de presentar esta obra, es diciendo que son canciones que provienen de un lugar bastante desconocido: del inconsciente. Y no es casualidad que Deserter´s songs también nos remita a un estado de sueño profundo, si hablamos del inconsciente. Cada tema nos sumerge en lo recóndito de esas imágenes mentales que se tienen al dormir, alternando paisajes placenteros con pequeñas pesadillas que aparecen recién al final.

Mercury Rev es una banda que empezó con un estilo muy diferente al que posee actualmente. En sus comienzos, su sonido estuvo muy próximo al noise de finales de los 80´ y comienzos de los 90´. Sonic Youth, My Bloody Valentine o Jesús & Mary Chain son referencias de su pasado "ruidoso". Si bien sus primeros discos son de una violencia muy cruda y psicodélica, este trabajo (Deserter´s songs) es el punto alto de la banda. El álbum está lleno de sonidos a descifrar y a disfrutar. Hay violines, flautas, trombones, clarinetes… Todos esos instrumentos con la misión de hacernos dormir conscientemente.

El disco abre con Holes, una canción que empieza a dispersarse por nuestros sentidos, gracias no sólo al teclado, sino también a las palabras del cantante Jonathan Donahue…"Time, all the long red lines, that take control of all the smokelike streams, that flow into your dreams/that big blue open sea, that can´t be crossed, that can´t be climbed, just born between". Para el final la voz angustiante y existencial de Donahue, más un ambiente placentero, nos conduce a las siguientes dos canciones. Tonite it shows refleja imágenes propias de la Era Medieval, debido al sonido de una flauta y a la forma en que va creciendo el tema hasta desaparecer en un misterio.

Con Endlessly se llega al punto más alto de esta caja de ensueños que es el disco. Piano y guitarra tomados de la mano hacen que, sumado a flautas y melotrones, se transforme en una canción de cuna muy bella. I Collect Coins no sólo es un separado en el disco, sino que además, su sonido da la sensación de estar ante las primeras resonancias musicales. Opus 40 y Hudson Line son un abrir de ojos, luego de semejante viaje. Ambas son agradables canciones pop, si bien Hudson Line se diferencia por poseer un toque jazzístico The Happy End nos vuelve a cerrar los ojos. Pero esta vez la imagen es algo deformada y psicótica. Es un tema instrumental que bien podría ser el soundtrack mental que sufría Syd Barret, en sus peores momentos de locura. La continuación de esta escena es The Funny Bird (antes está Goddess on a Higway, atractiva canción pop), dónde la voz de Jonathan Donahue se oye deformada por un efecto, y dónde el pasado noise de Mercury Rev vuelve para la parte final del track, causando caos y confusión, y sumiendo al tema en una incógnita.

La noche se oscurece con Pick up if you´re there…Nuestra mente empieza a revelar cosas que habíamos escondido inconscientemente y el aire se vuelve más espeso. Cuando todo parecía volverse angustiante, llega la última canción que nos devuelve a la realidad, sanos y salvos, y con una sonrisa…De esas sonrisas que se tienen cuando se despierta de un sueño que jurábamos que era real. Delta Sun Bottleneck Stomp tiene un ritmo casi bailable…Con un saxofón y sintetizadores que invitan a mover el cuerpo y a disfrutar de los últimos minutos de este trayecto. Dentro del mismo tema, unos pocos segundos de haber terminado, se escuchan sonidos que quieren recrear confusiones y pensamientos oscuros…Pero ya es tarde. Para bien o para mal, ya uno sabe que ha despertado y que seguramente volverá pronto a introducirse en ese mar de encantos que es Deserter´s songs.

Este artículo fue publicado originalmente en el blog http://yourblues.blogspot.com/