Universidad Maimónides: Escuela de Multimedia
1 enero 2003

Bandas: The Arcade Fire

Por Multimedia Maimonides
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El divino drama

The Arcade Fire es una banda canadiense que hace tres años editó su primer LP, llamado Funeral. Este debut, con mucha seguridad, se muestra como unas de las mejores producciones de este siglo sin nombre. Para alguien que jamás escuchó a The Arcade Fire, se los podría describir como un conjunto que puede hacer bailar como The Music u otras bandas neo-post punk, pero la diferencia yace en las composiciones casi-perfectas de la banda liderada por Jim Butler; canciones cargadas de una espiritualidad que se sirve de la electricidad para dudar de todos los existentes que nos rodean.

Luego de Funeral, era un enigma qué camino iban a tomar. Eligieron una senda algo menos enérgica pero con igual de emotividad.

Neon Bible es el segundo trabajo de The Arcade Fire y se caracteriza por llevar a cabo sus predicaciones musicales en los 45 min que dura el álbum. Las cuestiones que predominan en el cd son las de carácter religioso, anti-bélico y violento a la vez. Una suma que pareciera haber sido influida por el país vecino de Canadá.

En el track 9, llamado Windowsill, se perciben diversas desazones. Así como Jonh Lennon en I don´t wanna be a soldier menciona a su madre, Jim Butler utiliza la figura paterna para expresar su rechazo a las guerras ("I don’t wanna live with my father’s debt. You can’t forgive what you can’t forget. I don’t wanna live in my father’s house no more. I don’t wanna fight in a holy war. I don’t want the salesman knocking at the door. I don’t wanna live in America no more"). Pero Windowsfill también regala cierto sarcasmo a MTV, cuando dice: "MTV what have you done to me?. Save my soul, set me free, set me free, what have you done to me?"

Si bien la fe o falta de ella está presente en toda la obra como una sombra, su figura se ve mejor delineada en temas como Intervention y Neon Bible. Esta última es una bella melodía folk, la cual advierte que no hay ninguna chance de sobrevivir si [lo que afirma] la Biblia de Neón es cierta.

A pesar de que el grupo lo ha desmentido, muchos sostienen que el nombre del disco se debe a una novela del escritor John Toole, un escrito que relata la guerra entre dos pueblos de diferentes credos. Como muestra de esta influencia lírica, The Arcade Fire señala lo patético de las guerras santas con Intervention, una pieza caótica que empieza con un órgano eclesiástico (algo aterrador), para luego seguir con coros angelicales de Régine Chassagne y alaridos (de parte de Butler) que van al tono de una incesante batería. La letra de Intervention es una de las más logradas. "Working for the church while your life falls apart. Singing halleluiah with the fear in your heart. Every spark of friendship and love will die without a home. Hear the solider groan, "We’ll go at it alone". Hear the solider groan, "We’ll go at it alone".

The Well and the Lighthouse, Keep the car running y No cars go son tracks que abandonan, por un rato, el clima sombrío y clerical para volver tímidamente a las canciones pop-rock de estadios, pero obviamente no cualquier estadio, no un apogeo limitado (de esos que tanto vemos aquí), sino un agite, una convulsión que estalla en miles de partes y que cada pequeño fragmento desperdigado hace más intensa la experiencia. La voz de Jim Buttler (una especie de mezcla entre los dos David del rock; Bowie y Byrne) ayuda a crear esa sensación de esperanza y fe, ya que los sermones son diferentes si se los da con énfasis y de forma apocalíptica. En un sitio se lo compara a Buttler con los oradores evangelistas, que sacan provecho de su efusividad para así llegar a las mentes de las personas. Es algo exagerada la compulsa, pero algo de cierto tiene. O al menos eso se oye.

Ocena of noise es quizás la mejor composición de Neon Bibble. Una balada romántica en decadencia que tiene como fondo unos truenos que devienen en una lluvia amarga y profunda. En un principio el tema merodea el trágico final, con frases como "You got your reasons and me, i got mine. But all the reasons i gave were just lies to buy myself some time". Para el final de Ocean Of noise los lamentos de Butler por intentar cambiar el destino se materializan en súplicas y deseos alarmantes. "(we’re gonna?, can we?) Work it out. It’s time to work it out. We’re gonna work it out. It’s time to work it out for you. It’s time to work it on out"

El desenlace se da con My Body is a cage pieza que confronta a dos partes del ser humano que siempre han sido diferenciadas: el cuerpo y la mente. "My body is a cage. That keeps me from dancing with the one I love. But my mind holds the key", asegura Butler. My Body is a cage, sin tener una lírica súper-elevada, es un diagnóstico perspicaz de esta era. Sin caer en bajezas sobreactuadas, Butler canta, con precisión, que se encuentra en una etapa de miedos y debilidades, en un lugar falso. "Pero ellos aplaudirán de todos modos", aclara Win. Más adelante repite: "Estoy viviendo una era caracterizada por las luces oscuras. Si bien mi lenguaje está muerto, aún las figuras llenan mi cabeza. Estoy viviendo en una era sin nombre. Si bien el miedo me mantiene en movimiento, aún mi corazón late muy lento." La música para esta pesimista observación de este mundo globalizado es un mantra transmitido por el órgano divino de Regina Chassagne, que crea una atmósfera evocativa al Pink Floyd de Dark Side of the moon.

The Arcade Fire puede convertirse en la banda de esta década que está dejando buenos discos, pero pocos movimientos genuinos y personales. La banda oriunda de Montreal tiene la capacidad para generar un sinfín de impresiones. Puede invitar al baile, a un electricidad, a pensar, a emocionarse, y hasta a jurar sobre una Biblia que uno dirá la verdad ante los ojos de Dios, aunque luego se tome otro camino.

Este artículo fue publicado originalmente en el blog http://yourblues.blogspot.com/